Milagros de la Cruz Pileta es una de las enfermeras que labora en el centro de aislamiento ubicado en el Ipvce Luis Urquiza Jorge.

Milagros de la Cruz Pileta: “Tenemos que estar muy cerca de los pacientes para que no se nos compliquen”

Las Tunas.- En el centro de aislamiento ubicado en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (Ipvce) “Luis Urquiza Jorge”, de la capital provincial, los trabajadores de Salud que allí laboran han tenido que redoblar sus esfuerzos en estos tiempos de pandemia.

El personal de enfermería que, codo a codo con los médicos, se esmera en la atención a los pacientes ingresados merece todo el reconocimiento.

Milagros de la Cruz Pileta es una de esas enfermeras de la cual todos hablan encomiásticamente por su excelente actitud ante el trabajo e igualmente por la ternura en el trato con los pacientes de esta instalación. Tiempo21 tuvo la posibilidad de conocer un poco más sobre su desempeño junto a otros héroes anónimos.

“Desde que arribamos al centro, bien temprano en la mañana, acomodamos el local, y completamos los medicamentos y el material gastable que necesitamos para el trabajo con el paciente”.

Continúa Milagros: “Luego accedemos, junto al médico, a la zona roja para realizar el pase de visita. Allí los examinamos, controlamos sus signos vitales, preguntamos que les preocupa e informamos de la medicación que tendrán ese día. Cuando bajamos ya el médico nos pone al tanto, de manera específica, cuál será el tratamiento para cada uno de los pacientes durante la jornada”.

Sobre el sistema de trabajo que cumplen en este centro de aislamiento la Licenciada en Enfermería acotó: “Permanecemos aquí durante las 24 horas del día, luego descansamos 48 que tal vez no debería ser así, pero debido al déficit de personal de enfermería tenemos que asumirlo si queremos salir de esta situación de la Covid-19”.

Con 34 años de experiencia en el ejercicio, Milagros reconoce que este enorme reto en nada se parece a su desempeño habitual en el policlínico Aquiles Espinosa Salgado.  “Allá mi trabajo lo realizaba de otra manera y en otro horario. Aquí es diferente, son pacientes enfermos por un virus, y debemos estar más cerca de ellos para que no se compliquen, pero igual lo asumimos con total entereza, y hay que tirar pa´lante”.

Finalmente, y sobre el criterio que tienen los pacientes al culminar su estadía en el centro, nos contó Milagros: “Mira, muchos, diría que la mayoría, se van satisfechos, te dan las gracias por la asistencia que han recibido. Otros se marchan un poco insatisfechos, sobre todo, porque no se le pudo dar el medicamento adecuado por estar en falta, pero eso pasa dondequiera. A pesar de la carencia del recurso, tratamos de darles la atención que ellos se merecen.

Para Milagros de la Cruz Pileta esta nueva experiencia laboral seguro la marcará para siempre, aún en ella no se notan signos de agotamiento y tiene bien claro dónde está el sentido del deber.

/mga/

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