La FMC también lleva el sello de Conchita Regueiro

La FMC también lleva el sello de Conchita Regueiro

Hablar de la Federación de Mujeres Cubanas en Jobabo es imposible sin mencionar a Concepción Regueiro (Conchita), su principal organizadora e impulsora desde la fundación misma. Su historia, completamente ligada a la lucha clandestina y al proceso revolucionario tiene un especial vínculo con el feminismo, trastocado de ese fuerte empeño en mover las barreras de su época, desafiando tabúes y rompiendo esquemas.

«La Federación se organizó en lo que aquel entonces había sido casa del Doctor Penabá. Lo primero que hicimos fue buscar a la las compañeras que en aquel momento consideramos querían ser federadas. Tocamos todas las puertas, : -se va a fundar la federación- se les explicó lo que era la federación, para qué era la federación, todo eso. Visitamos a todas las mujeres del pueblo» explica.

«Hicimos la reunión, estaba Florita Caraballo, Concha Pérez, Isabel Lozada, Mercedita Cabrera, Rosalía Cuervo… y cinco o seis compañeras más que éramos las que íbamos a comenzar el trabajo para organizar la Federación. Poco a poco fueron llegando mujeres, al final logramos reunir 52 en ese momento inicial» cuenta con total claridad la legendaria dirigente.

Fue sin duda una experiencia sensacional cargada de entusiasmo y motivación, destaca Conchita, mientras aclara que comenzaron a trabajar prácticamente por iniciativa propia cuando ni siquiera tenían orientaciones de cómo iba a funcionar la Federación de Mujeres Cubanas.

«La parte que no hicimos en carro, la hicimos a pie. Hasta donde podíamos llegar. Un grupo cogía Florita, Concha o alguna otra compañera y nos íbamos hacia el campo, por cuartones, visitábamos las casas y le preguntábamos a las mujeres ¿ustedes quisieran participar como dirigentes de la Federación de Mujeres Cubanas? Algunas si, enseguida decían que sí, otras decían -ay mi marido no me deja-, como siempre, los hombres en contra de lo que las mujeres pueden hacer para progresar» relata.

«Y así, desafiando tabúes fuimos convenciendo a mujeres y a hombres» dice con una sonrisa en los labios.

Algo que no deja de destacar es el papel que desempeñó Florita Caraballo en las diferentes etapas de la Revolución, en especial, en la creación de la Federación de Mujeres cubanas.

Conchita Regueiro, esta consagrada jobabense, un poco relegada al anonimato histórico en los últimos años aquí en su pueblo natal, tiene un alto valor afectivo por la Federación de Mujeres Cubanas, no solo por haber sido una de sus fundadoras en este pueblo, o integrar la dirección nacional por muchos años, sino por el significado que tiene la organización feminista para la transformación social de la mujer.

/mga/

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