Juan Gualberto Gómez, patriota y periodista, de Matanzas y para Cuba

Juan Gualberto Gómez, patriota y periodista, de Matanzas y para Cuba

Las Tunas.- Un patriota cubano traspasó las fronteras del país y del tiempo por su sobresaliente desempeño en diferentes ámbitos de la vida social y política. Nació el 12 de julio de 1854 en el Ingenio Vellocino, Sabanilla del Encomendador, Matanzas, actual Juan Gualberto Gómez, en su honor, pues ese era su nombre.

Mulato libre, hijo de esclavos que compraron su libertad, y con estudios realizados en París, mantuvo un combate eterno contra la esclavitud, el racismo, el colonialismo español y el imperialismo estadounidense.

Se convirtió en líder de la emancipación del negro en Cuba, capitán de la labor política separatista y lugarteniente de los preparativos de la guerra de independencia de 1895.

Su pluma fue incisiva al demostrar que las leyes racistas de la época eran hipócritas. Fundó periódicos que defendían los derechos de su raza como “La Fraternidad” en 1879, cuya publicación se interrumpió al ser deportado, debido a su vinculación con clubes revolucionarios y movimientos conspirativos.

Juan Gualberto Gómez se convirtió en la personalidad más importante de Cuba durante la etapa conspirativa que dirigía José Martí, y sin proponérselo, no solo devino periodista del Partido Revolucionario Cubano (PRC), sino además, alguien imprescindible para unir los esfuerzos del exterior con los que hacían los jefes de los alzamientos internos.

Para la preparación de la guerra en toda la Isla, el Apóstol delegó en él, un convencido de que el alzamiento final de las tres décadas de lucha debía hacerse con el ideal separatista, apoyado en las amplias capas de la población.

Luego, al inicio de la seudorepública, su activa participación en contra de los regímenes de turno fue contundente. Bajo el seudónimo «G» combatió  a Tomás Estrada Palma, el primer presidente de la República, y a la Enmienda Platt, que convertía a Cuba en casi una colonia de los Estados Unidos de América. Consecuentemente, fue opositor de los gobiernos títeres, legislador honesto, y periodista que desafió siempre las injusticias, sin importar los riesgos.

Hombre de pensamiento profundo y clara visión, cumplió su deber cada vez que le correspondió, incluso, en el alzamiento de Ibarra, Matanzas, el 24 de febrero de 1895, por lo que fue condenado a prisión en los calabozos de Ceuta y Valencia, enfrentándola con dignidad. Luchó sin descanso por los oprimidos, y no claudicó ante cárceles, deportaciones e infamias.

Después de la guerra resultó elegido delegado a la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. Se desempeñó como vocal de ella desde el 11 de noviembre de 1898 al 30 de junio del año siguiente. También a inicios de ese período acompañó al mayor general Calixto García a Washington, como miembro de la comisión enviada para gestionar el reconocimiento a la Asamblea y los fondos necesarios para el licenciamiento del Ejército Libertador.

Su valor y talento se impusieron siempre, al igual que su quehacer patriótico y humanista. Periodista ilustre, aún en la ancianidad, este patriota cubano continuó en combate con sus ideales y su pluma hasta que quedara justicia por alcanzar.

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