Primero de Mayo en la historia de Las Tunas
A raíz de la huelga de los conocidos como Mártires de Chicago hoy en muchos países el primero de mayo se festejan conquistas laborales como la jornada de ocho horas. (FOTO/Internet)

Primero de Mayo en la historia de Las Tunas

Motivado por la ejecución de siete sindicalistas en Chicago, como consecuencia de su participación en la lucha por la jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el primero de mayo de 1886, se acuerda en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1899, declarar la fecha como Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo. Así surge la fiesta del Movimiento Obrero Mundial.

En esa fecha de 1890 se organiza una de las más grandes manifestaciones laborales conocida en el mundo hasta ese momento, Cuba y Argentina fueron los únicos países de Latinoamérica, que celebraron el acontecimiento. Nace así una jornada de lucha reivindicativa, de afirmación clasista y homenaje a los Mártires de Chicago, que la prensa nacional y en especial la habanera, hace trascender.

En el contexto de los tres primeros lustros del siglo XX en el territorio de Victoria de Las Tunas, la celebración de fechas históricas corrían por iniciativa de la Delegación de Veteranos y Patriotas, otras asociaciones de la ciudad en las que estaba presente la Alcaldía Municipal. Las conmemoraciones de carácter internacional como el Primero de Mayo, en varios años, pasan inadvertidas.

Durante las tres primeras décadas de la República burguesa, los obreros del territorio que abarca hoy la provincia Las Tunas, se agrupaban en las tradicionales organizaciones gremiales, federaciones, uniones o hermandades obreras, influidas por dirigentes de tendencia anarcosindicalista y reformista. Se destacan las acciones de los trabajadores vinculados a la industria azucarera, caracterizadas por un débil liderazgo y acciones huelguísticas por demandas esencialmente económicas.

Limitaciones organizativas e ideológicas de la clase obrera, dieron lugar a que el Primero de Mayo pasara desapercibido, a excepción de algún recordatorio en la prensa local en que se significara los sucesos ocurridos en Chicago. Por estas razones, los obreros de la región se incorporan de modo tardío a estas memorables jornadas, una década después que en La Habana y territorios contiguos a la capital.

El primero de mayo de 1937, se celebra en todo el país el Día Internacional de los Trabajadores, declarado como fiesta nacional por el Gobierno de la República. En Victoria de Las Tunas se organiza una gran fiesta con el apoyo de asociaciones de instrucción y recreo en el área citadina. El semanario El Eco de Tunas, desde una semana antes anuncia los preparativos y convoca a todos las clases sociales a una conmemoración que denominan “verbena internacional”, que tuvo por escenario el parque Maceo. Aunque era conocida la intensión del evento, la prensa no hace referencia al Día Internacional de los Trabajadores. 

Escuetas notas en recordación a los sucesos de Chicago en la prensa tunera a partir de 1938 caracterizan la posición del periodismo de la época, temeroso por los hechos de represión ocurridos con anterioridad y poco comprometido con la clase obrera. En una nota periodística, a propósito de aquel suceso, se escribe: “El Eco de Tunas consigna sus más fervientes votos por la humanidad sin perjuicios de fronteras y color de la piel (…) y a la vez eleva una plegaria en memoria de los que en ese día cayeron sacrificados por el sórdido egoísmo de los hombres”.

Concurrido mitin obrero se efectúa el primero de mayo de 1939, en la ciudad Victoria de Las Tunas. En el acto hacen uso de la palabra Honorina Aguilera Herrera, Clara Hernández Borrero, presidenta de la  Federación Democrática de  Mujeres, luchadoras contra los desalojos campesinos de Birama y Las Maboas, que hablan en nombre de los campesinos, mientras que Juan Ávila, Gerardo Plasencia lo hacen en nombre de los obreros. El resumen estuvo a cargo del Delegado de la Federación de los Trabajadores de Oriente.

Como consecuencia de la solidaridad al movimiento obrero internacional en el contexto de la II Guerra Mundial y la apertura democrática resultante de la Constitución del 40 en Cuba, expresada en el derecho a la sindicalización y a la huelga en su artículo 69 y 71 respectivamente, se realizan manifestaciones y mítines los primeros de mayo en Las Tunas, en los que se expresa la solidaridad con el proletariado mundial en su lucha contra el fascismo.

La prensa local refiere manifestaciones y mítines de obreros de varios sectores en esa fecha del propio 1940. Un año después, la información mediática local recaba en la necesidad de convertir el trabajo en un deber, tal como decía Martí ha de cumplirse, realza además al obrero amante de la paz.

Amplia repercusión tuvo la manifestación obrera, ocurrida el primero de mayo de 1943. La prensa local refiere a varios sectores de la sociedad tunera acompañada de la Banda Municipal, dirigida por Arturo Sánchez Mastrapa. Se recorre algunas calles de la ciudad hasta situarse frente al edificio del Gobierno Municipal.

Lucieron en la manifestación los colores nacionales de los países aliados contra el eje fascista y hablaron al pueblo: Ramón Espinoza, C. Jorge, Julio Álvarez, Omelio Fonseca, Arturo Robles, Libertad Aponte, Dr. Francisco Guillén y Honorina Aguilera, profesora de Educación Pública que hizo el resumen. Este acontecimiento marcó el inicio de lo que sería más tarde una tradición popular, el desfile y alocución oficial por las autoridades de gobierno.  

En Cuba se crea el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC) mediante el cual se contiene cualquier manifestación obrera, ello limitó las celebraciones del primero de mayo a gran escala, situación que se agudiza a partir del golpe de Estado de 1952 en que comienza una despiadada ola de persecuciones y asesinatos.

En Las Tunas, era muy pobre la representación del gremio de sindicatos en la parte citadina y en la situación política reinante era peligroso cualquier manifestación obrera o reunión sin que estuviese bajo vigilancia. Las recordaciones al hecho se hacían de modo discreto y la prensa solo hacía mención sin comprometerse con situaciones que pudieran alterar el orden político o cuestionar a los patrones.

El periódico Razón, de diciembre de 1955, describe así la situación: “Transcurre el día en plena tranquilidad a pesar de conmemorase el día del obrero, sin manifestaciones ni actos de demandas como en años anteriores”.   

A partir de 1959 y hasta 1961, la celebración del Día Internacional del Trabajo en Las Tunas, consistía en un desfile que partía desde donde se encuentra en la actualidad la Terminal de Ómnibus Nacionales hasta frente al edificio del gobierno, Antiguo Ayuntamiento Municipal, donde se establecía una tribuna. El colorido marca la diferencia con la etapa anterior, se muestran una incipiente manifestación de carteles políticos.

En esta etapa, la festividad no es solo una jornada para rememorar, es de reafirmación revolucionaria, balance de las metas trazadas y de nuevas proyecciones sociales y productivas en la que participan estrechamente unidos, obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, miembros del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, los Comités de Defensa de la Revolución y demás organizaciones de masas. 

En mayo de 1961, encabezaron la actividad algunos trabajadores a caballo representando las huestes mambisas y le seguían los milicianos, como homenaje a los que se movilizaron para enfrentar la agresión imperialista. A partir de 1962 y hasta 1996 se coloca la tribuna en el actual parque 26 de Julio, punto culminante del desfile. En 1997 se inaugura la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García y se establece como punto culminante del desfile hasta nuestros días. 

En la zafra de los Diez millones (1970) el Primero de Mayo se celebra de un modo nuevo, ¡trabajando en las labores vinculadas a la industria azucarera!, de ahí que fuese un día de consagración iniciado con un sencillo recordatorio alusivo a la faena.

En esta década, se realizan grandes concentraciones en la cabecera provincial en las que participan una representación sindical de cada municipio, así ocurre hasta iniciado el Periodo Especial en que, por la escasez de combustible para el transporte, se decide organizar desfiles, por vez primera, en cada poblado de la provincia, con pequeños bloques de instituciones y organismos locales, en los que se presentan iniciativas que le dan el colorido propio a este tipo de festividad, devenida tradición local.

En el 2020 y 2021, la pandemia conocida como Covid-19, el aislamiento social establecido por la autoridades cubanas para la autoprotección, se realiza la conmemoración de modo atípico. Cada cual desde sus viviendas decora las fachadas, se grafican consignas y se instalan equipos de música en los balcones y se efectúan pequeños actos en los centros productivos. Los medios evocan ideas contenidas en el concepto de Revolución, expuesto por Fidel Castro, justamente en el discurso del primero de mayo del año 2000.

En esta ocasión, los principales protagonistas son los trabajadores de salud que combaten contra la pandemia, los que colaboran en más de 65 países y los que prestan servicio en las 25 brigadas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve.

Surge así la celebración virtual con el apoyo de medios de prensa y redes sociales. En estas circunstancias participan de modo masivo todos los sectores de la población, los disidentes y contrarrevolucionarios aprovechan el momento para mancillar la revolución. La reafirmación revolucionaria se manifiesta por los medios mediante respuestas y enfrentamientos a las posiciones mercenaristas pagadas por la contrarrevolución residentes en los Estados Unidos, que teatralizan una posición política con fines lucrativos con el objetivo de confundir a la población.

Artistas, intelectuales, historiadores y muchos más sectores de la población resignifican el momento con expresiones simbólicas fruto de la creación individual que van mucho más allá de las tradicionales consignas alegóricas a la fecha. El ritual político en torno a la fecha se extiende de modo eventual por medio de canales virtuales y solo una reducida presencia física lo rememora en actos oficiales o los institucionales, caracterizados por la distancia prudencial entre los participantes como medida para prevenir el contagio de la pandemia. 

Bibliografía

Montero Quesada, José Guillermo. Conmemoración del Primero de Mayo en Las Tunas. De luchas obreras a tradición festiva popular. Didasc@lia: didáctica y Educación. Vol. XIII, Número 2 abril-junio de 2021.

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