Un manzano entre tomates, mangos y reses
Manzano, en medio del pedazo de tierra que le da y le quita el sueño. (FOTOS del autor).

Un manzano entre tomates, mangos y reses

Le dicen Manzano, pero su nombre es Leonides Serrano Escobar. Lo de Manzano viene de niño, cuando se comió cierta cantidad de guineítos (plátanos frutas de una variedad conocida como manzanitos) y un primo comenzó a decirle así y, Manzano se quedó.

«Yo nací en el Cigual y me crié en el municipio de Majibacoa, hasta los 17 años. Allá comencé a trabajar y después me mudé para aquí. Vengo de una familia de productores. Han sido campesinos toda la vida. Mi padre siempre ha trabajado con el Estado, como dirigente, jefe de lote, jefe de brigada, de maquinaria».

Ahora tiene tierras en usufructo, unas 13 hectáreas dedicadas a la ganadería y a los cultivos varios, y es uno de los buenos productores de la zona, ejemplo en cuidar al ganado.

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«En la seca el ganado nunca se me pone flaco ni se muere una res. Yo controlo por la cantidad de tierra que tengo el ganado que está permitido científicamente y que no le falte el agua. Eso es lo fundamental. Yo no le siembro comida, pasto nada más. Me critican algunos, pero lo único que siembro es un poquito de forraje para los terneros, y hasta ahora yo nunca he tenido muerte de ninguna res y mis vacas están gordas, gordas. También velo que mis vacas no paran en la seca, porque se destruye, no te da nada de leche y el ternero se pone flaquito. Mis vacas paren después de abril-mayo, le llevo un seguimiento a eso».

Manzano pertenece a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Eliseo Reyes, del municipio de Las Tunas. Además del ganado mayor tiene frutales y tres hectáreas de mango a las que les intercala cultivos varios, yuca, tomate, cebollín, frijol. Trabaja directamente para la agricultura urbana y dedica parte de sus producciones al consumo social y nunca vende a los intermediarios para obtener más ganancias.

«Los precios está alterados en la calle. Es criminal cobrar una libra de tomate a 20 pesos; y no es lo mismo que vengan los compañeros de la Agricultura urbana y me paguen a 800 pesos el quintal y ellos lo vendan a la población a nueve o 10 pesos la libra. Ya es un precio más bajo. Es tentador que un intermediario te pague una caja de tomate a 500 pesos, pero no entro en eso, porque si lo detienen allá afuera, me enredo yo por una caja de tomates. No estoy para eso.

«Yo con la Agricultura urbana estoy satisfecho, porque son personas serias. No así con Acopio, que sí tiene problemas y no es una empresa seria. Ellos o no tienen combustible, o no tienen cajas, o pactan contigo un precio y después incumplen y te quieren pagar el producto por debajo. A Acopio tienen que quitarlo del medio, no hay seriedad.

«Cuando ellos me dicen que me van a pagar el quintal de tomate a 800 pesos yo hago una inversión en productos, busco un tractor para que me prepare la tierra y por un pedacito me cobran mil 500 pesos, más el salario para los trabajadores, y después ellos vienen y dicen el tomate es a 350 pesos el quintal, o a 250 pesos, y eso no puede ser así, porque yo soy el que produzco y el que más me sacrifico y ahí no hay seriedad. La agricultura urbana sí es seria, ellos me contratan, le entrego las producciones y me pagan enseguida, no incumplen con nada. Y cuando tienen algún problema me llaman y buscamos soluciones, pero nunca me han dejado las producciones sin recoger».

Manzano es feliz en su pequeño mundo, donde tiene todo lo necesario para la alimentación de su familia y su economía. Su casa, a la entrada de la finca, tiene las condiciones básicas para vivir. Su esposa y su hija de meses son su alegría, y por eso todos los días se levanta antes del amanecer para ordeñar sus vacas, y después desafía el calor y el sol fuerte de abril, porque para él cumplir como usufructuario en la producción de alimentos es una cuestión de honor y de herencia familiar.

/mga/

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