Eduardo Coll Carreño: un instructor de Joven Club que hace realidad un sueño
Hace 15 años Eduardo Coll Carreño trabaja como instructor en uno de los dos Joven Club del municipio de Jesús Menéndez. (FOTO/ Cortesía del entrevistado)

Eduardo Coll Carreño: un instructor de Joven Club que hace realidad un sueño

Las Tunas.- Eduardo Coll Carreño es uno de los protagonistas del proceso de informatización en Cuba. Hace 15 años trabaja como instructor en uno de los dos Joven Club del municipio de Jesús Menéndez. Hasta allí llegan a diario personas de sitios distantes y de todas las edades en busca de una computadora.

“En las zonas más rurales se hace muy difícil el acceso a la tecnología de la informática, por eso, aunque hay comunidades distantes, nos hemos enfocado en atraer a las personas hasta acá en la medida de lo posible o, como en el caso de Salgacero que tiene un hospital rural y solo siete computadoras, nosotros nos trasladamos hacia allá para transmitir nuestros conocimientos.

“La juventud está bien preparada en estas cuestiones, pero con el público adulto pasa algo diferente, ellos necesitan aprender cosas que les resulten útiles”. Coll Carreño lo tiene muy claro, algunos tuneros llegan hasta las instalaciones de La Computadora de la Familia en busca de entretenimiento, pero otros necesitan adquirir habilidades que les sirvan en sus desempeños profesionales.

Solo en la provincia de Las Tunas, al cierre del primer trimestre del año, fueron dos mil los graduados de los cursos de capacitación que se imparten en los Joven Club. Estos conocimientos son necesarios en muchas ocupaciones, por tanto, la gente los agradece. Coll Carreño se siente parte de este triunfo.

“Ha sido un trabajo arduo y constante, hemos contribuido mucho a la informatización de la sociedad”, confiesa este instructor y añade que para un pueblo tan instruido como el nuestro los planes educativos deben ser muy bien pensados, con el propósito de que la gente se vaya con conocimientos a los que les puedan sacar provecho.

“En tiempos de Covid-19 no hemos dejado de dar clases, pues disponemos de un laboratorio con muy buena amplitud. Tomamos todas las medidas necesarias para triunfar en este contexto. Solemos atender dificultades en los centros laborales, en vez de mover un gran público a nosotros, nos hemos desplazado hacia ellos.

Desde que en 1987 se creara el primer Joven Club de Computación y Electrónica y hasta la actualidad han egresado de sus cursos más de cinco millones de personas. Sin dudas, es un logro de la Revolución y de protagonistas como el instructor Eduardo Coll Carreño, un hombre que le da sentido a un sueño desde un lugar donde hacerlo realidad no es tarea fácil.

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