Especialista tunero de la brigada Henry Reeve pondera labor realizada en México, Honduras y Venezuela
Médicos tuneros, integrantes de la brigada Henry Reeve, que estuvo en México, Honduras y Venezuela. (FOTOS del autor).

Especialista tunero de la brigada Henry Reeve pondera labor realizada en México, Honduras y Venezuela

Las Tunas.- Los 36 integrantes de la brigada médica Henry Reeve, de la provincia de Las Tunas que trabajaron en Honduras, México y Venezuela, fueron recibidos hoy en la sede del Partido en esta ciudad, donde por videoconferencia intercambiaron con el presidente Miguel Díaz-Canel y otros dirigentes del país.

Durante más de tres meses los médicos, enfermeros y epidemiólogos de aquí enfrentaron la lucha contra la Covid-19 y en el caso de Honduras las consecuencias de desastres naturales que afectaron a esa nación, y fueron muchas las vidas salvadas por su empeño y profesionalidad.

El especialista en higiene y epidemiología, René Aveleira, del municipio de Manatí, cumplió su cuarta misión con la brigada, esta vez en México, y esboza el momento en que arribaron a esa nación.

«Nosotros llegamos a México en el mes de diciembre en un escenario epidemiológico muy complejo, con una de la más altas tasas de letalidad en el mundo y con la circulación de las cepas más violentas y, por lo tanto, la trasmisibilidad era importante. Los pacientes presentaban un cuadro clínico bastante comprometido, con muchas complicaciones y una mortalidad muy elevada.

Especialista tunero de la brigada Henry Reeve pondera labor realizada en México, Honduras y Venezuela
Aveleira siente orgullo por las vidas salvadas en México frente a la covid-19.

«Comenzamos a trabajar en la Secretaría de Defensa Nacional, en unidades militares y locales adaptados, y lo primero que hicimos fue crear las normas de bioseguridad. Dentro de los protocolos del país hicimos sugerencias, a partir de nuestra experiencia y de la propia gravedad de los pacientes, y logramos bajar esa elevada letalidad.

«Además, cuando llegamos el sistema sanitario estaba rebasado, la enfermedad había superado la capacidad de respuestas, con hospitales que no podían funcionar porque no tenían personal y nosotros los ocupamos. También realizamos una actividad docente mediante la cual capacitamos a muchos médicos mexicanos recién graduados, a partir de nuestros conocimientos, humildad y sencillez».

Aveleira habla con orgullo de su labor y la de sus compañeros en México, y pondera los esfuerzos que hicieron en ese país para salvar a cientos de personas enfermas de Covid-19.

En audio

«Terminamos la misión de manera satisfactoria, recibimos muestras de cariño y de gratitud no solo del presidente Manuel López Obrador y otros miembros del gobierno, sino del pueblo. Los pacientes lloraban y nos decían que no se explicaban cómo nosotros íbamos allá a salvar sus vidas a riesgo de las nuestras. Lo más importante es que se cumplió con la misión».

En una de las anécdotas de su estancia en México, Aveleira cuenta que en una ocasión llegó al hospital un paciente con el nombre de Elpidio Valdés.

«Imagínate lo que significa el coronel mambí para los cubanos. Entonces, le hicimos la historia del nombre y se emocionó cuando le aseguramos que como Elpidio Valdés él no podía morir. Así trabajamos con él intensivamente y lo salvamos. Después, cuando le dimos el alta, lloraba y nos decía que estaba muy agradecido de Cuba y de sus médicos, pero que no entendía cómo nosotros habíamos dejado nuestro país para ir a arriesgarnos al suyo que estaba tan complicado. Le explicábamos que así éramos los cubanos y más con México y su pueblo.

¿Alguna diferencia marcada entra esta misión y las anteriores?

«Todas las misiones tienen algo que se diferencia. Aquí trabajamos dentro de unidades militares y locales adaptados, y los médicos mexicanos que laboraban con nosotros no tenían experiencia en la lucha contra la Covid-19. Nosotros fuimos facilitadores docentes para que ellos adquirieran nuestros conocimientos. Y lo más importante que logramos mejorar los indicadores y salvamos muchas vidas».

Con 25 años de experiencia como médico, Aveleira luchó contra el Ébola en Sierra Leona, África, enfrentó la Covid en Italia, estuvo en Islas Fiji, y en Venezuela.

«Usted sabe lo que es un guajiro de Tasajera, en Manatí, iba a visitar tantos países y ayudar a tanta gente. Eso es gracias a la Revolución, a la que debemos tanto».

Y no dice más. Tiene que irse porque lo esperan. Y corre hacia el ómnibus este hombre que es hijo ilustre del municipio de Manatí, que lucha por la vida de los demás y que en su terruño es muy querido por su profesionalidad, carisma y humanismo.

/mga/

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