Norge, caminante en el sendero de la educación
Norge Manuel Peña se ha acercado a la vida del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y le interesa en particular su oratoria.

Norge, caminante en el sendero de la educación

Las Tunas.- En su familia, comenta Norge Manuel Peña Hernández, la tradición guarda la existencia de sangre y espíritu mambí. Esa herencia abona el sustrato de este joven profesor de Historia y licenciado en Humanidades. De ahí puede provenir, en lo fundamental, su afición por «escudriñar» en el tiempo, los sucesos y los personajes. Todo lo demás pudiera considerarse estocástico; pero no lo es.

«Desde la niñez me gustó la Historia y cuando tuve la oportunidad de definirme por alguna carrera no dudé en pensar en ésta. Era la ciencia de la cual más dominio tenía y desde la cual creía que podía desempeñarme mejor. A eso le agrego el hecho de que valoraba mucho la Historia y me parecía que era muy importante sobre todo en aquel contexto del año 2004 cuando asumo la idea de ser profesor.»

Desde esa visión, y ya con una década de experiencia en el magisterio, primero en la enseñanza media y en la actualidad en la universitaria, Norge Manuel se ha acercado a la vida del líder histórico de la Revolución Cubana.  Una faceta en particular le interesa y le motiva: la oratoria de Fidel Castro.

Con una investigación acerca de las dotes de quien sin dudas fue un verdadero tribuno, participó en la última edición del Seminario Nacional de Estudios Martianos. ¡Y resultó reconocido!

«Es una investigación que utiliza las potencialidades que existen en la oratoria de Fidel Castro para influir en las nuevas generaciones desde el punto de vista ético- político. Hay un grupo de profesores que consideramos que el pensamiento de Fidel y su acercamiento e interpretación de la realidad aporta una forma de análisis de la misma que es significativa y que es importante para la formación integral y multilateral de la personalidad en las futuras generaciones de cubanos», explica quien también integró uno de los grupos de voluntarios en el centro de aislamiento dispuesto en la sede Lenin de la Universidad de Las Tunas.

Porque reconoce que el ejercicio de la política es un campo de constante desafíos y un escenario donde se dirime la nación; porque sabe que la palabra ha de comunicar, seducir, enamorar y convencer, le interesa, particularmente, este arte griego dominio de pocos, de privilegiados. Esta concepción cuaja con la certeza de que el futuro es una construcción que las actuales y posteriores generaciones tendrán que defender también –sobre todo- desde la palabra y la argumentación.

«El estudiante debe estar en condiciones de poder expresar sus ideas, de comunicarse y de transmitir las doctrinas revolucionarias que hay que defender; y en ese proceso de defensa hay que hacerlo con arte, ciencia y de una manera eficaz. Fidel Castro es un verdadero genio en esta temática y puede aportarnos elementos suficientes para desarrollar esa oratoria. Además, la personalidad de Fidel es portadora de un gran carisma y cuando uno hace un análisis se percata que es muy creativo a la hora de proyectarse en público y de hilvanar las ideas».

Sobre esta temática en particular y pedagogo al fin, Norge procura responder el «cómo» que tanto circunda la enseñanza de la Historia:

“Hay una serie de recursos que pueden ser utilizados; por ejemplo, el Doctor en Ciencias Osmel Reyes Pacheco, de la Universidad de Las Tunas, en su tesis doctoral, emplea los discursos visual-orales. Las nuevas generaciones no están acostumbradas a ver en televisión a Fidel, en vivo, en una alocución, y consideramos que grabaciones de esos momentos pueden ser utilizadas como un recurso y es muy importante porque es la manera de objetivizar el conocimiento y de ampliar las motivaciones. Esa disertación, junto con las fuentes escritas y otros medios que puedan enriquecer las ideas que se van a exponer en el aula, son elementos que contribuyen a la formación integral de los alumnos.

“Para la enseñanza de la historia, juzga, además, no debe faltar la retroalimentación. La clase no es espacio para lo unidireccional, sino para el intercambio creativo. Un proceso mutuo de enseñanza y aprendizaje.

«No puede ser que yo entre al aula pensando que tengo la verdad absoluta, sino que debo de entrar en un diálogo con los estudiantes. Tengo que escuchar lo que ellos piensan.»

Con estas ideas aupándolo en una profesión que talla ciudadanos y patriotas ¡claro, si se sabe tocar las fibras exactas! ingresa al aula el profesor Norge.  Aún le resta mucho por andar, ¡pero camina!

/mga/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos en Twitter y Youtube

Artículos relacionados

Arleti: el desafío de vencer al monstruo invisible

Miguel Díaz Nápoles

René Yasmanis y el compromiso de la juventud tunera

Naily Barrientos Matos

De Bartle a Belice, una hazaña laboral

Miguel Díaz Nápoles

Escribir Comentario