Oscar Orozco, podemos afirmar que lo logramos
Oscar Orozco Viltres compartió el bautismo de fuego del Ejército Rebelde con el Che.
Historia

Oscar Orozco: podemos afirmar que lo logramos

Las Tunas.- Tras el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959 y la entrada triunfal a Santiago de Cuba, Fidel Castro, junto a combatientes del primer, segundo y tercer frentes guerrilleros, emprende la marcha el día 2 hacia la capital del país en una ruta conocida como Caravana de la Libertad.

A 61 años del acontecimiento Tiempo21 dialogó con uno de aquellos protagonistas sobre el paso de esta tropa por esta ciudad.

“Los combatientes del Cuarto Frente nos comenzamos a incorporar a la caravana el día 3 en Bayamo, a partir de este lugar nos correspondió a oficiales de este mando ocupar todos los puestos militares de esos principales asentamientos, es así como en Holguín queda Eddy Suñol y en Las Tunas, Orlando Lara, a mí se me da la tarea por este último de quedarme en Bartle”.

Así recuerda su incorporación a la Caravana… y el arribo de ésta a Las Tunas el teniente del Ejército Rebelde Oscar Orozco Viltres, quien con emoción relata el entusiasmo y fervor que se vivían en los lugares por donde transitaban los barbudos tras bajar de la Sierra Maestra.

“En Bartle los primeros días fueron de organización, tuvimos que poner un apostadero en una colonia que pertenecía al central Manatí, la colonia Estrada, apostadero que existía desde el gobierno de Batista.

“El cuartel lo sostenían los particulares, un americano que se llamaba Antonio y un poderoso terrateniente llamado Fernández Leal, conocido como el buey de oro, nosotros no teníamos presupuesto, vinimos a cobrar el primer sueldo a los siete meses, nos movíamos, hacíamos nuestras tareas y no pasábamos necesidades porque el pueblo también nos ayudaba mucho”.

Orozco Viltres recuerda también un hecho casual que le sucedió a la caravana en su tránsito por aquí, y es que al pasar por la ciudad de Las Tunas y llegar a Bartle tienen que desviarse en un pequeño tramo de la carretera central en el barrio de la Guanábana, allí un puente había sido derrumbado el seis de noviembre en un combate que libraron las tropas del propio cuarto frente que operaban en esta zona durante la ofensiva final y este aún permanecía roto”.

“En Bartle permanecí unos siete meses, era un importante poblado al lado del ferrocarril central y a unos tres kilómetros de la carretera, luego me trasladé para La Habana y le correspondió a otros continuar al frente de prácticamente las ruinas del antiguo cuartel, pues durante la toma del pueblo el 16 de diciembre este había quedado destruido”.

Oscar Orozco Viltres fue el primer oficial que como parte de la contraofensiva rebelde y por orden de Fidel bajó al llano en agosto de 1958, aquel grupo de combatientes llegaron hasta la sierrita de Gibara a organizar las fuerzas de allí, lamentablemente al regresar en una emboscada es herido en una mano y una pierna y tras ser rehabilitado en la zona de Monte Alto regresa a la lucha, ya a unos días del triunfo incorporándose como él mismo relata a la caravana el día tres junto a Lara en Bayamo.

Junto a Orlando Lara, Oscar Orozco, oriundo del barrio de Palmarito, perteneciente al actual municipio de Campechuela, en la provincia Granma, dirige la toma del cuartel del poblado de Mir el 31 de marzo de 1958, primer poblado liberado en los llanos cubanos por las tropas rebeldes, durante su rehabilitación en Monte Alto se enamora de la enfermera que le cuidaba y luego de cumplir su misión en Bartle se casan conformando hasta la fecha una feliz familia.

“Fueron días muy felices, la gente nos quería tocar, abrazarnos, en nosotros veían su futuro, habíamos derrotado al régimen de Batista y comenzaba entonces como el propio Fidel dijo la etapa más difícil en el camino a lograr la plena emancipación nacional y hoy, con orgullo, podemos afirmar que lo logramos”.

Así culmina su relato sobre la llegada y paso de la caravana de la libertad por la entonces Victoria de Las Tunas, este hombre, que a sus 81 años de edad mantiene el mismo brillo en los ojos y el entusiasmo que le acompañaron como en su etapa de guerrillero en la Sierra Maestra.

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