Gracias por pensar en mí
Adela Peña Gómez (FOTO/De la autora)

Adela Peña: «Gracias por pensar en mí»

Las Tunas. – Jugar a ser maestros fue para muchos un sueño común que algunos, los más decididos, lograron concretar. Tal es la experiencia de Adela Peña Gómez, una tunera vinculada a la educación por más de 37 años y cuyo desempeño frente a un aula no es la típica enseñanza de asignaturas como Español, Biología o las Matemáticas… Ella es profesora de francés en la escuela de idiomas Jorge Ricardo Masetti, de Las Tunas.

_ ¿Por qué profesora y por qué el francés?

“Siempre me gustó el magisterio. Cuando estaba en el preuniversitario era alumna ayudante de Español-Literatura. Al concluir el 12 grado se ofertaron carreras pedagógicas. Entonces existían los Destacamentos Manuel Ascunce Domenech y no dudé en incorporarme; solo llegó una plaza en la especialidad de francés y como yo tenía muy buen escalafón, me la otorgaron”.

_ ¿Cómo se conforman las matrículas, por lo general quiénes se interesan por el aprendizaje del francés?

“Muchos son trabajadores, jóvenes que optan por desempeñarse en el Turismo. Otros tienen la intención de viajar a países de habla francesa y buscan prepararse en el dominio de ese idioma. También hay quienes simplemente desean aprender, que matricularon antes en inglés, portugués, ruso o alemán, que son idiomas que se enseñan en nuestra escuela, y una vez vencidos los contenidos se motivan también por el francés».

_ Hablar francés es un reto, como lengua romance al fin, uno puede vincularlo con palabras de nuestro español.  ¿Es difícil enseñar a hablar y escribir ese idioma?

“Ya para mí es fácil porque llevo muchos años en el ejercicio de la profesión. Además, es algo que yo disfruto, me gusta preparar las clases. Cuando entro al aula me olvido de cualquier problema que tenga, cualquier tristeza. En ese momento mi prioridad son los alumnos, y disfrutar lo que yo preparé».

_ No es lo mismo un maestro en las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria, incluso de la universidad, que ve el progreso de sus educandos y calibra su labor al verlos vencer determinadas etapas hasta definir su vocación profesional. ¿En su caso, cómo se mide el resultado?

“A veces uno no vuelve a ver a los estudiantes. A mí me satisface que muchos han logrado tener buenos trabajos en el sector del Turismo en otras provincias. Han podido crecerse en su vida profesional gracias a lo que yo les enseñé. Otros me sorprenden en la calle y podemos entablar un diálogo ameno; eso me estimula. Tengo un alumno que se fue a vivir a Francia y es guía de Turismo. Por supuesto, allá perfeccionó lo aprendido; pero se fue de aquí con la base, con el contenido que le impartí.

«Yo me considero una persona satisfecha. Es más, podría decir una persona feliz porque estudié lo que quise, sin que nadie me obligara. Obtuve muy buenos resultados en mi formación. Además, me dieron clases excelentes profesores, los mejores de Lengua Francesa que existían en Cuba.

He tenido éxito tanto en lo profesional como en lo personal. Por eso me considero una persona dichosa. Gracias por pensar en mí”.

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Cada 22 de diciembre en Cuba se rinde homenaje de manera especial a los educadores, pues en esta fecha del año 1962 se declaró la nación Territorio Libre de Analfabetismo. En tal contexto, sea la felicitación para quienes, como Adela, optaron por ser maestros.

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