Ivicel y la felicidad de su escuela
Ivicel es una niña feliz en su escuela. (FOTOS del autor).

Ivicel y la felicidad de su escuela

Las Tunas.- Me mira con sus grandes ojos negros. ¿Me vas a entrevistar? ¿Qué quieres saber?, me dice con una sonrisa pícara mientras se sienta frente a mí, como esperando la primera pregunta.

– ¿Cómo te llamas?

– Ivicel Ferrera López.

– ¿En qué grado estás?

– En quinto.

– ¿Cómo se llaman tu papá y tu mamá?

– Mi mamá se llama Ivis y mi papá Aner. Y mis abuelos se llaman William y Belkis.

Escuche opiniones de la psicopedagoga Yoandra García Almaguer sobre Ivicel y la escuela especial Jorge Aleaga

– ¿Cómo se llama tu escuela?

– Mi escuela se llama Jorge Aleaga Peña, y él luchó en la finca la Dichosa porque su familia era pobre, y a su papá le faltaba una pierna. Y de muy joven se dedicó a trabajar en el Movimiento 26 de Julio. ¿Viste, viste que yo soy una fiera? -Y ríe como ella solo sabe hacerlo, con su inocencia a flor de piel, y sus grandes ojos negros que derrochan franqueza. Y a mí no me queda de otra que reírme también, ante sus ocurrencias.

En video

– Cuéntame de tu escuela.

– Hago educación física, me pongo la ropa bien, meriendo, me cambio el nasobuco, le hago caso a la maestra… Todo eso yo lo hago. Escribo en la libreta y borro con cuidado para que no se me rompa.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu escuela?

– ¿De esta escuela? Hacerle caso a la maestra.

– ¿Y cómo se llama?

– Son dos, Nérida y Lidia.

– ¿Y las quieres?

– Sí, las quiero mucho, porque me enseñaron a leer y a escribir; a escribir palabras y oraciones.

– ¿Y cuándo sea grande qué vas a ser?

– Yo voy a ser doctora (ríe). O no, doctora no, mejor voy a ser maestra o manicure. Maestra, me gusta más ser maestra -y vuelve a reír de buena gana.

Yelanis Bermúdez es una joven graduada de Pedagogía-Psicología que desde hace tres años presta sus servicios en la escuela especial Jorge Aleaga Peña y destaca el amor que siente por la enseñanza y por los niños que cada día exigen de ellos la mayor entrega en su formación.

Ivicel es una niña con discapacidad intelectual moderada que cursa el quinto grado en la escuela de la Enseñanza Especial Jorge Aleaga Peña, de esta ciudad, donde más de 200 niños reciben una educación esmerada de acuerdo con sus características.

Con esta escuela, como en las de toda Cuba, se cumple el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental».

Yacelis solo lleva unos meses de graduada de Pedagogía-Psicología y agradece trabajar en la enseñanza especial y sobre todo en la escuela Jorge Aleaga, donde se siente útil y muy realizada al lado de los niños con necesidades educativas especiales.

Ella es solo una de los más de 33 mil 600 niños que en toda la nación son atendidos en la noble enseñanza especial para la cual el estado dedica millones de pesos de su presupuesto, porque a fin de cuentas, los niños son nuestro mayor tesoro.

/mga/

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