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Cristino Naranjo, un guajiro muy valiente

Las Tunas. – Cristino Naranjo Vázquez era  un hombre de indudables valores, que lo hici la confianza de Camilo Cienfuegos, entre tantos guerrilleros temerarios para liderar la guerra en los llanos del Cauto.

Con motivo del aniversario de su asesinato, el 12 de noviembre de 1959, Tiempo21 comparte una entrevista  al combatiente de la Revolución Cubana, recientemente fallecido, Eusebio González, quien estuvo bajo sus órdenes.

«Yo integraba otro grupo en el llano,  y cuando Camilo Cienfuegos bajó de la Sierra Maestra a organizar las tropas dejó a Cristino al mando; ahí  tuve la oportunidad de incorporarme con ellos; solo éramos 17 compañeros».

¿Cómo lo recuerda?

«Cristino era analfabeto; un guajiro sin muchas palabras, pero no significa que fuera de esas personas arrogantes, altaneras, ni mucho menos. Era muy, muy valiente; tanto así que Camilo lo dejó al frente de los territorios y peleó en una gran cantidad de lugares. Recuerdo que estuvimos en el central de San Germán, desde antes de las ocho de la noche y hasta las tres de la mañana, tirando tiros. Nos hirieron a cuatro compañeros y uno murió. Y así, lideró todas esas acciones».

Eusebio González, combatiente de la Revolución. (PERIÓDICO 26/FOTO)

¿Al triunfo de la Revolución que misión recibe Cristino?

«Camilo lo mandó a buscar para dirigir a un grupo en el Estado Mayor y fuimos a trabajar a La Habana en un pelotón de apoyo a las Fuerzas Armadas Nacionales. Teníamos la tarea de enfrentar la contrarrevolución, la lucha contra bandidos y ese tipo de cosas. En esos días, veíamos mucho a Camilo, residíamos en una casa en Marianao, donde él iba y a veces dormía, y participaba con nosotros en algunas acciones».

¿Usted junto a Cristino, bajo el mando de Camilo, tomó parte en la rendición de Huber Matos?

«Sí, recuerdo muy bien que fue el 21 de octubre. Nuestra tropa de 29 integrantes, contando a Camilo y Cristino Naranjo, salió de capital a las 2:00 de la mañana hacia Camagüey. Ya en ese territorio, en un momento en el que Fidel se distrae, Camilo aprovecha y sale por debajo de una cerca; seis de nosotros lo seguimos. Al llegar al regimiento, Huber Matos se hallaba sentado en una salita con dos hombres más. Camilo le dijo que venía a tomar posesión y ambos fueron a conversar más alejados. Ahí, en ese instante, yo no participé. No hubo ningún tipo de resistencia. Después, trasladamos a los traidores para distintos lugares».

Tras la búsqueda incansable de Camilo, apenas días después, también Cristino Naranjo y su chofer son asesinados el 12 de noviembre de 1959

«Ese día yo también pude perder la vida. Nos encontrábamos en La Habana y queríamos ir a Oriente. El chofer era Luis Nieves, un muchacho de Holguín. El carro tenía un problema y le dije, arréglalo y nos vamos por la mañana. Cristino y Luis fueron a buscar un mecánico. Yo estaba en Prensa y Radio del Estado Mayor, y ellos pasaron tres veces a recogerme, pero no quise ir. Salieron nuevamente en el trajín de reparar el auto y cuando se dirigían hacia la posta de Ciudad Libertad fueron cobardemente asesinados».

Por su valor y entrega a la causa revolucionaria, Cristino Naranjo fue ascendido póstumamente al grado de Comandante.

 /mga/

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