Esperando algo, teatro a la calle
La obra se expone en la calle y ha tenido muy buena acogida de público. (FOTO de la autora).

Esperando algo, teatro a la calle

̶  …espera y verás.

̶  Pero qué, ¿qué cosa?

̶  Algo va a pasar.

̶  No va a pasar nada

̶  Espera y verás

̶  Dime ¿qué cosa es lo que va a pasar?

̶  Algo va a pasar. No va a demorar mucho… ¡y va a pasar!

El reto que significa vivir en la actualidad en cualquier parte del mundo, es el texto tras la obra Esperando algo, de Juan Manuel Maestre, un working progress o trabajo en proceso, que lleva a escena junto con la joven actriz Claudia Tamayo, y en la que además participa Lesyani Lianet Rosales.

Con dos presentaciones más en el parque Vicente García, se vale de recursos escasos, el vestuario cotidiano de los actores y la escenografía natural, con un público fortuito, casi tomado por asalto.

«Va para dos meses de trabajo. Esto es un working progress, o sea, probar cosas con respecto al público, sobre todo la obra tiene el riesgo de que tú vas a trabajar precisamente frente al público y que no sabe que tú vas a entrar en una obra de teatro. Hay algunas personas seleccionadas, pero vas a entrar en un lugar que es un teatro de arena, contacto directo con el público, estás pegadito al espectador», refiere Juan Manuel Maestre.

«Llevamos ya dos meses de trabajo y había que probarlo. No es lo mismo ensayarlo que con el rigor de la presentación, que es más difícil. Entonces había que ir moldeando todo lo que va a pasar. Todavía falta la mitad de la obra, porque en total está en el orden de los cuarenta minutos con un desenlace bastante trágico. Es una obra que se mueve entre la farsa y la comedia».

Es una obra que se presta a múltiples interpretaciones, sobre todo de las personas que no esperan lo que va a suceder

«Exactamente, como tú tienes un público heterogéneo la polisemia es enorme. No sabes qué va a pensar cada cual y eso está abierto. Nosotros presentamos una obra de una situación marginal, movida por personajes marginales, y el público hará su propia lectura».

Como creador ¿cuál es la intención con este texto?

«Estamos en este momento en el proceso, tratando de analizar, una investigación sobre el nivel existencial del ser humano. El ser humano se encuentra por momentos oprimido por algo, existe una dupla oprimido-opresor, y estamos tratando de ver esa respuesta existencial, este hombre que está enfrentando la vida constantemente frente a las dificultades, frente al reto que significa vivir en la actualidad en cualquier parte, tenemos riesgos muy grandes: la Covid y cincuenta más. Estamos al borde –y no queremos ser tan pesimistas-, de la propia destrucción del género humano».

La obra tiene la capacidad de desconectar al público de los problemas que trae consigo y al mismo tiempo los reconecta con estos a otro nivel

«Hay un presupuesto presiano, dar lo conocido como desconocido para que sea reconocido, estamos trabajando este precepto también, lo hacemos a partir del teatro de la crueldad, el teatro del oprimido y de Brecht.

«Vamos a encontrar todas estas situaciones porque nos parece que en un momento determinado el teatro debe insertarse dentro de la sociedad, debe presentar además los problemas existentes en el ser humano. Más allá de la sociedad el ser humano tiene por sí mismo graves problemas que resolver con su propia individualidad, con su propio nivel de deseo de existir, de sobrevivir en un medio hostil».

La pieza se vale de su entorno y de la escasez de recursos para acompañar una puesta también descarnada

«El espacio ha sido el parque Vicente García en estas tres primeras presentaciones, pero está el parque Maceo, el boulevard. Es una obra de teatro abierto que asimila cualquier espacio.

«Es un teatro pobre porque no tenemos ni luces, ni música, ni maquillaje, ni vestuarios específicos, es la propia ropa de nosotros. Es una producción bastante barata, tomando en consideración los tiempos que vivimos; y para que el teatro no muera vamos a llevar el teatro a las calles, irrumpir en la calle, que sea también nuestro propio espacio teatral».

Esperando algo inserta el teatro dentro de la sociedad, y crece como proyecto con las interacciones y respuestas del público ocasional, también cargado con sus vicisitudes que le aportan lecturas diversas. La presentación de un problema supuestamente ajeno devela así contradicciones actuales y su auto reconocimiento desde la conexión con los personajes de la obra.

La puesta está pensada para espacios públicos, y llevará su segunda parte a escena en los próximos días, para exhibirse completa después del 15 de noviembre.

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