Digna Martínez, una tunera de armas tomar
Digna Martínez. (FOTO/De la autora)

Digna Martínez, una tunera de armas tomar

Las Tunas.- La osadía de aquellos jóvenes comandados por Fidel Castro que asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y la sangre por ellos derramada tuvo una fuerte repercusión en la provincia de Las Tunas, como en el resto del país.   

Cientos de tuneros se sumaron en pueblos y ciudades, organizados por el Movimiento 26 de julio a una lucha encubierta que apoyó con combatientes y recursos materiales al Ejército Rebelde que nació en la Sierra Maestra, a partir de la semilla que llegó en el Yate Granma.

Mujeres, algunas muy jóvenes también realizaron una valiosa labor clandestina como mensajeras, en el trasiego de alimentos, armas y medicamentos y en la protección de compañeros que corrían peligro de muerte. Entre ellas, destaca la combatiente de la revolución cubana, Digna Martínez Figueredo, quien con la dulzura que la caracteriza accedió a contar, para los lectores de Tiempo21, sus vivencias.

«Yo tenía 16 años de edad. Al lado de mi casa había una cedula del 26 de julio. Ellos eran los Larramendi. También el dueño del lugar donde yo trabajaba era simpatizante de la Revolución. Con el Movimiento hice muchas gestiones. Porque yo iba al campamento rebelde y llevaba lo que me daban los médicos de la Clínica Loreto. Cuando iba a cobrar las cuotas, las  personas me daban cosas de comer, cigarros y cartas para los familiares que estaban alzados. Yo estuve en eso hasta que me denunciaron y entonces me tuve que ir para el monte».

¿Su familia no se oponía a que usted realizara estas tareas tan riesgosas?

«No, en mi familia no se opusieron nunca, incluso los parientes del campo daban cobijo a los campamentos rebeldes en su casa».

¿Cuándo la denunciaron que hizo para evitar que la apresaran?

«Yo me fui para Ojo de Agua, y me uní  a la Columna 12 ,Simón Bolívar, al mando de Lalo Sadiña. Cuando triunfa la Revolución yo estaba alzada. Vinimos para Las Tunas el 4 de enero de 1959 y de aquí, yo me fui con la caravana de Fidel hasta La Habana. Aún tengo guardado los pases que me daban para venir a mi pueblo. Yo me fui como militar y hacía guardia en La Cabaña».

Finalmente regresó a Las Tunas

«Si, allá estuve hasta que me preguntaron si quería seguir la carrera militar. Y yo decidí venir para mi pueblo, porque tenía a mi mamá y a mis hermanos que eran pequeños y tenía que ayudarlos. Me pusieron a trabajar en el Ayuntamiento y allí trabajé 12 años. Yo fui de las primeras milicianas, de las primeras federadas y de las primeras cederistas y realice muchas actividades al triunfo de la Revolución. También estuve laborando un tiempo en la Federación de Mujeres Cubanas. Y, finalmente, trabajé hasta mi jubilación en la dirección provincial de los Comités de Defensa de la Revolución».

Digna Martínez Figueredo a sus s 79 años de edad, aún se mantiene activa en la Asociación de combatientes de la Revolución cubana y colaborando con las organizaciones de masas de su comunidad.

/nre/

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