Molud Bachir Aali: llegué a Cuba para quedarme
En la sede del ICAP, cuando entregó la carta en la que manifiesta su apoyo al reclamo mundial por entregar el Premio Nobel de la Paz a los médicos cubanos que combaten la Covid-19.
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Molud Bachir Aali: llegué a Cuba para quedarme

Molud Bachir Aali, es un profesional de la salud formado en Cuba proveniente de la República Árabe Saharaui Democrática. Este amigo entregó recientemente una carta suya en la delegación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en la provincia de Las Tunas, en la que manifiesta su apoyo al reclamo mundial por entregar el Premio Nobel de la Paz a los médicos cubanos que combaten la Covid-19.

“Como dijo Fidel Castro: Cuba envía al mundo médicos y no bombas. Esa es nuestra amada y querida tierra, la Isla de los hombres y mujeres de bien que comparten lo que tienen y no lo que les sobra, que luchan por salvar vidas en cualquier región del mundo sin importar el nivel adquisitivo de sus pacientes. Yo les digo a mis hermanos cubanos que tienen nuestro apoyo incondicional”.

El gesto de Aali tiene su trasfondo en una historia de crecimiento profesional y personal. Hace 19 años llegó a Cuba proveniente de la República Árabe Saharaui Democrática cuando apenas era un adolescente, todo con el fin de recibir una educación completa y sin costos, aspiración que en su nación no podía cumplir.

“Llegué a Cuba el 7 de agosto de 2001, tenía en ese entonces 15 años. Fui beneficiado por una de las becas que brinda este país a jóvenes del tercer mundo. Junto a otros compañeros cursé la secundaria, el pre-universitario y la universidad”.

Aali logró convertirse en Licenciado en Imagenología y aquí se quedó. Actualmente desarrolla su profesión en el Centro Provincial de Genética de Las Tunas.

“La carrera me gustó porque vi la posibilidad de ayudar a muchas personas con el diagnóstico de enfermedades letales como el cáncer. La detección temprana de enfermedades de este tipo puede salvar muchas vidas”.

Pero su carrera no fue lo único que lo ató a esta Isla del Caribe, con rasgos culturales tan diferentes a los de su patria natal. “Cuando concluí mis estudios solicité la residencia permanente en Cuba y me qué porque desde el primer día me sentí bien, nunca un extraño. Los cubanos son muy humildes y hospitalarios. Creo que es la enseñanza del apóstol José Martí y nuestro eterno Comandante Fidel Castro. Me siento como en casa, de hecho tengo tres hijos nacidos aquí, cubanos- saharau, saharaui-cubanos”.

¿Cuándo tuvo la certeza de que se quedaría en Cuba?

“Realmente nunca lo supe hasta el día de hoy y aquí estoy, llegué para quedarme. Creo que Dios me puso a Cuba en el camino para tenerla en el corazón como a mi patria y estoy cumpliendo un sueño en su sistema de salud; para mí es el mejor del mundo porque todos tienen acceso a él incluso los extranjeros, por la nobleza del pueblo y del gobierno”.

“Yo me siento como un cubano y eso lo defiendo dondequiera que esté. Hace un tiempo atrás un amigo de aquí se me acercó preguntándome por un personaje célebre de mi país y yo le dije que mejor me hablara de Martí, de Fidel, del Che, Camilo y de la Revolución”.

Molud Bachir Aali es un cubano más. La República Árabe Saharaui Democrática lo vio nacer, pero sus raíces las echó aquí y en esta tierra está dejando su huella cada día en su sistema de salud.

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