Celebran en Cuba 120 años del natalicio del pintor Carlos Enríquez
El rapto de las mulatas es una de las obras más conocidas de Carlos Enríquez. (PRENSA LATINA FOTO)
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Celebran en Cuba 120 años del natalicio del pintor Carlos Enríquez

La Habana.- El Fondo Cubano de Bienes Culturales promueve hoy una exposición online del célebre pintor Carlos Enríquez para celebrar el aniversario 120 del natalicio del creador, cuyas transparencias influencian a generaciones de artistas de la plástica. El autor de El rapto de las mulatas, Paisaje criollo, Dos Ríos, Combate y Las Bañistas de la laguna introdujo una nueva orientación pictórica que él mismo denominó romancero guajiro.

Sus pinceles mezclaron con autenticidad el erotismo y la anatomía femenina, reflejaron las leyendas del campo, inmortalizaron la imagen de héroes y otras personalidades de la cultura y la historia, pero además, tuvo la osadía de exhibir escenas de su época con una fina denuncia social.

A criterio del intelectual cubano José Antonio Portuondo, Carlos Enríquez fue uno de los más talentosos renovadores de la plástica cubana y el amante más fiel y constante de esta tierra, sus criaturas y leyendas, en las cuales está la raíz de un auténtico arte cubano.

Un domingo cualquiera en su pequeña morada en las afueras de La Habana, conocida como el Hurón Azul, podían encontrarse Félix Pita, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Marcelo Pogolotti, René Portocarrero o Fidelio Ponce de León, entre varios artistas, para hablar de la vida y la creación.

En el Hurón Azul, Carlos Enríquez no solo pintó, también escribió las novelas Tilín García, La vuelta de Chencho y La feria de Guaicanamar.

Con su habitual profusión de colores en los trazos y su pasión por las transparencias, el artista plasmó una sensual visión de lo cubano acompañado por el recuerdo de los campos de su niñez, en el poblado natal de Zulueta, en el centro de la isla.

Sus imágenes perseguían casi siempre la osadía de atrapar el movimiento en el mundo bidimensional de un cuadro.

Apegada al surrealismo como doctrina estética, la pintura vanguardista de Carlos Enríquez (1900-1957) escandalizó a muchos y algunas de sus obras fueron excluidas de las exposiciones debido al rechazo de académicos y moralistas.

Integrante del movimiento plástico denominado Generación del 27, el artista falleció en su hogar El Hurón Azul el 2 de mayo de 1957, justo antes de abrir una muestra suya en la Editorial Lex, inaugurada meses después como homenaje póstumo.

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