Buscador de agua en las entrañas de la tierra
Henry Santiago Machado, quien ha dedicado casi todos sus años a abrir pozos. (FOTO de la autora).

Buscador de agua en las entrañas de la tierra

Las Tunas.-  «¿Miedo yo? Para nada.  Lo hago con seguridad y sin pensarlo mucho».

Esas palabras dan valor a la reportera, con vértigos desde que miró la amplia boca de un pozo en la Cooperativa de Producción Agropecuaria Calixto Sarduy, de Becerra, en el municipio cabecera de la provincia de Las Tunas.

Las dice un hombre sencillo, tan humilde que no cree merecer la entrevista y tan grande como la profundidad de los tantos pozos que ha abierto para garantizar agua a las reses y comida para la gente y los propios animales.

En el territorio tunero está probado que durante las intensas sequías y fuera de ellas los pozos son la única alternativa para satisfacer las demandas del líquido.  Abrirlos y mantenerlos no es cosa fácil y muy bien lo sabe Henry Santiago Machado, quien ha dedicado casi todos sus años a la actividad.  Incluso, cuando la falta de lluvias los torna secos, ahí vuelve Henry, a escarbar un poco más, hasta que reaparece el agua.

«Entré a la cooperativa el 16 de noviembre de 1999 y en el 2000 hubo seca grande.  Se habló de abrir un pozo en una vaquería y para allá fuimos.  Después asumí varios más en estas tierras, hasta el día de hoy.  Cada vez que hace falta, me llaman y voy.

«Yo me prendo a escarbarlos porque es un honor grande luchar por la cooperativa; pero es difícil.  Hay lugares con la tierra blandita; pero, en otros hay que hacerlo con mandarria y pistolete para romper las piedras.  Algunos se hacen rápido y otros demoran hasta dos meses.

«Se abren en época de seca porque si los haces en primavera, dan agua bajito y cuando llega la sequía hay que volverlos a escarbar.  Si se hacen bien, y con la profundidad que llevan, es difícil que se sequen.

«A mí no solo me encargan que haga pozos, sino que los profundice cuando se van quedando secos por la falta de lluvias y la sobreexplotación.  En la vaquería Alejandrina, en el mes de febrero tuve que ir tres veces a escarbar el pozo porque se quedó seco.  Y menos mal que se pudo resolver eso.

«La verdad es que es un trabajo difícil porque el terreno es duro y se hacen muy profundos; pero no me da miedo.  Casi siempre yo bajo solo, aunque a veces me bajan y me suben con una roldana para que no me vaya a pasar algo.

«Nunca he tenido ningún accidente.  Solo una vez me cayó un terrón en la cabeza; pero, no fue tan grande el golpe.  Menos mal que no fue una piedra porque ahí sí que no hubiera hecho el cuento. Yo me cuido y el cuerpo ha respondido bien.  No uso faja ni padezco de la cintura ni nada.  Lo importante es que el cubo de botar la tierra tiene que estar bien amarrado, para que no se vaya a reventar el asa.

«¿Compromiso? Seguir.  Si hay que volver a hacer pozos… ¡Vamos a hacer pozos!  Eso es todo».

Henry sabe que es útil pero con la mayor humildad del mundo dice que cualquiera puede hacerlo.  La verdad, no creo que haya muchos con su voluntad.

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