Ramona Figueredo: con sensibilidad de país y lecciones de humanismo
Ramona visita diariamente a una decena de ancianos para ayudarles a adquirir los productos que necesitan. (FOTO/De la autora)
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Ramona Figueredo: con sensibilidad de país y lecciones de humanismo

Las Tunas.- Ramona Figueredo Leyva es de esas mujeres que no teme a las adversidades, se crece en tiempos difíciles y transforma su labor como docente de la escuela especial Ramón Téllez, en esta ciudad, con integrante del Destacamento de Apoyo Popular para ayudar a las familias vulnerables.

Con 37 años de experiencia esta profesora de Educación Física llega a varias moradas del Reparto Aurora como brigadista sanitaria y mensajera, traslada los productos de la canasta básica de la bodega 50 aniversario y otros de primera necesidad para una decena de adultos mayores.

«Me acerqué al bloque de la Federación de Mujeres Cubanas y ofrecí mi disposición de apoyar en esta batalla por la salud de todos, así asumí la tarea con total responsabilidad», precisa esta tunera mientras saluda con los buenos días a los vecinos parada en el portal de su hogar.

Cada jornada desprende la jovialidad entre quienes la conocen de ahí que su carácter absorbe la atención de los adultos mayores que le rodean «me siento realizada en mi comunidad, hoy me uno a este movimiento para cumplir al distanciamiento físico como medida de seguridad para evitar la propagación del SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19».

«Llego bien temprano a ver a mis abuelitos y les requiero el uso del nasobuco, porque como adultos mayores ellos quieren sentirse útiles haciendo algunas tareas en las casas y en ocasiones se exponen ante la visita de otras personas.

«Esta es mi forma de apoyar a mi presidente ante su preocupación por el pueblo, esta es nuestra mejor manera de ser agradecidos y colaborar para proteger al pueblo del cual formamos parte», detalla.

Escuche las declaraciones de Ramona:

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El actuar voluntario de esta profesional del magisterio es lo primero en su rutina del día, luego realiza los quehaceres del hogar y en las noches continúa su práctica de trabajo como docente, una función de la cual no se desprende en estos tiempos de distanciamiento social.

«Mis abuelitos son lo primero, luego me preparo en mi especialidad que está relacionada con los niños ciegos, me autosupero porque siempre hay nuevos contenidos para lograr la inserción social de estos pequeños y me gusta leer todo cuanto se relaciona con ellos. También cumplo con las planificaciones metodológicas y mis guardias en el centro, siempre estoy dispuesta a cualquier tarea que se me asigne», detalla mientras comparte sus buenas prácticas en la experiencia de estos tiempos.

«Muy pocas veces descanso, tengo mucho dinamismo y me agrada sentirme útil por eso soy tan agradecida, tendré un poco más de años y seguiré dispuesta con este país.

«Yo cumplí misión como colaboradora educacional en Venezuela y luego visite Dubai, y donde quiera que voy pongo en alto a mi país a mi Cuba, me siento realizada porque me siento una cubana revolucionaria», afirma con gratitud Ramona, cuya generosidad va más allá del gesto de compartir y ayudar en esta responsabilidad social.

En el tránsito por el barrio no descuida las medidas higiénico-sanitarias y pone de manifiesto el liderazgo de las tuneras en la promoción de salud y la protección de los adultos mayores, un compromiso asumido con sensibilidad de país y lección de humanismo.

/nre/

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