La felicidad de una mujer por sentirse útil
Osmaida Escalona señala que la vida campestre es el mayor sinónimo de su felicidad. (FOTO/De la autora)

Osmaida, la felicidad de una mujer por sentirse útil

Las Tunas.- Osmaida Escalona Guerra es un ejemplo de perseverancia, de esas cubanas que se enfrentan a la vida; y lo hace como usufructuaria en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Omar Pérez Pérez, de San Gregorio, en el municipio de Las Tunas.

Ella brilla por méritos propios, no por ser esposa de un destacado campesino tunero.  En su hogar se desdobla en múltiples funciones y cuenta varios detalles de su vida.

«Nací y me crié en la zona de Manatí, en Managua, en el Cerro de Caisimú. Soy hija de campesinos y mis abuelos también trabajaban el campo. Pero, la verdad es que nunca nos inculcaron ese trabajo. Luego nos mudamos para la ciudad.

«Estudié y me hice económica, que es mi profesión. Trabajé 17 años en la actividad, en la CCS. Pero, tuve problemas de salud y lo dejé».

Cada mañana, antes del alba, Osmaida despierta con ánimos para sacarle el máximo provecho a la jornada.  Multiplica sus minutos para luego dividirlos entre su esposo, el nieto que siempre le acompaña, los obreros, y los sembrados de diferentes frutas.

Escuche las declaraciones de Osmaida:

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«Hace nueve años solicité tierras en usufructo. Es una finca de frutales y un vivero tecnificado que produce posturas de diferentes especies.  Ah, y tengo cilantro, un condimento muy codiciado para los diferentes alimentos.  De frutas, tengo mango, guayaba, mamey y anón. Realmente, todas las anonáceas.

«Ser tenente de tierras en usufructo me ha traído muchos beneficios y también a la familia. Primero porque evitamos gastos que debíamos incurrir si viviéramos en la ciudad.  Es que aquí lo tenemos todo, aves, cerdos, frutas, muchos cultivos. Eso permite que la economía avance. Y lo mejor, no dependo de mi esposo, yo misma me sustento».

En su cooperativa lucha cada día por hacer visible a la mujer, para que se sientan útiles, tengan empleo y aporten a la economía del país, que tanto requiere en estos tiempos de los campesinos.

«Yo soy quien atiende la brigada Federación de Mujeres CubanasAsociación Nacional de Agricultores Pequeños porque soy organizadora de base y dentro de mis funciones esa es la fundamental, convocarlas, explicarles, atraerlas… Además, ellas ven el ejemplo, y todas se unen, hay muchas compañeras que son muy buenas productoras, organizadas y activistas.

«Yo digo que en esta cooperativa las mujeres somos más preocupadas y producimos igual que los hombres».

Es una mujer sencilla, una más entre las tantas que desde los campos de Las Tunas reiteran a todos que de su esfuerzo se nutren los estómagos y las almas.

«Yo no me imagino fuera del campo, voy a la ciudad y me vuelvo loca por regresar a mi casa.  Es la paz, la tranquilidad. Se respira otro aire, aquí tengo un poquito más de condiciones que en la ciudad, mis cultivos, mis crianzas… Y también de otras personas porque entrego el resultado de mi trabajo. Soy feliz por producir alimentos».

/nre/

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