Un hombre que ama los libros
Yanko se confiesa amante irremediable de las letras. (FOTO/De la autora)
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Un hombre que ama los libros

Yanko  Molina Brizuela es de los que invita a volar con las páginas de un libro y aunque prefiere el texto impreso- ese preñado de olores y la suavidad del tacto-  sabe que lo importante es la lectura; así que se deja seducir por los nuevos formatos y también lee en códigos binarios.

«Mucha gente afirma que la lectura ya no es una necesidad básica, sin embargo seguimos demostrando que la lectura es imprescindible para hablar de desarrollo, de progreso, para cultivar la espiritualidad».

Este joven tunero es bibliotecario, no de profesión, pero sí de convicción. No escogió llegar, trabajar y dirigir la biblioteca pública del municipio de Amancio, la primera creada en un batey azucarero tras la alborada del Primero de Enero de 1959; pero hoy confiesa haberse enamorado de los libros y sin reparos argumenta: «no veo mi vida al margen de los libros».

Este 2019 la “Julio Antonio Mella” – que es como se denomina la biblioteca donde labora-  cumple 47 años de fundada por Haydeé Santamaría y Armando Hart, dos soñadores que dejaron en el apartado central azucarero Amancio Rodríguez una huella de amor. Para este joven tunero la celebración supone el reto de hacer de la lectura pública un acto cotidiano, de íntima relación entre el lector, el escritor, los personajes….la fantasía.

De manera que durante los últimos ocho años, Yanko  Molina ha cultivado el oficio de invitar a la lectura, de sugerir textos y de acompañar a quienes acuden a la biblioteca en busca de información o de una lectura edificante. Para ello tiene muy claro el santo y seña de su labor:

« El bibliotecario debe ser una persona comprometida con la sociedad, con las necesidades de información, superación y entretenimiento de la población. Considero que debe ser una persona que defienda, a capa y espada, el conocimiento, el acceso libre a la información y, además, debe poseer la habilidad de atraer hacia el mundo de la literatura».

Como todo lector tiene sus tesoros literarios, añejos y preciados volúmenes que para él constituyen “árboles majestuosos en el bosque del conocimiento”. Dice entonces que disfruta y recomienda a los jóvenes El diario de Ana Frank, ese testimonio desgarrador y esperanzador de una adolescente víctima del fascismo; mientras a los niños aconseja viajar junto a Martín Colorín y su “tropa de azules” para descubrir mundos impresionantes porque  El cochero Azul de Dora Alonso, es un libro para soñar y abrir horizontes, en especial en la niñez.

En tiempos en los que es cada vez menos común ver a un joven leer y otros “pasatiempos” “cultivan” los horarios de la familia cubana, Yanko  Molina tiene la certeza de que «nada suplanta la lectura de un libro». Con tal seguridad abre cada día las puertas de la “humilde y poderosa” biblioteca pública del municipio de Amancio, un asentamiento alguna vez asociado el Macondo de García Márquez pero que bien puede- gracias al cultivo de la lectura y la inteligencia colectiva-  ser un pueblo indestructible, como sentenciara el Gabo en una carta a Haydeé.

/nre/

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