Mercedes Rosado Estrada: por la hermandad y el deber de llevar una bata blanca
Mercedes, junto al autor, en el momento de la entrevista.
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Mercedes Rosado Estrada: por la hermandad y el deber de los profesionales de la salud

Las Tunas- La especialista en laboratorio clínico, Mercedes Rosado Estrada, regresó de la República Bolivariana de Venezuela con la satisfacción del deber cumplido y, según dice, lleva en su corazón el afecto y agradecimiento de la población más humilde de ese país.

«Me fui el 15 de junio de 2017. Trabajé durante todo este tiempo en el Distrito capital como jefa de perfil en  laboratorio clínico y cumpliendo todas las tareas que se me asignara para ayudar al pueblo venezolano».

La colaboradora médica, residente en el sureño municipio de Colombia, en la provincia de Las Tunas, demuestra a través de su espontaneidad y su amplia sonrisa, que está orgullosa de haber podido ayudar a muchos venezolanos, y no duda en afirmar que está dispuesta a seguir tendiendo su mano solidaria a quien lo necesite.

«Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo, deben conocer que siempre podrán contar con mi vocación humanista y solidaria, interesada solamente en mejorar la salud de la población a la que atendemos, sin importar filiación política, raza o credo religioso.

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«Sé que mucho se habla de nosotros, algunas veces mal, ¿y tú sabes por qué? Sencillamente, porque le mostramos al mundo que la salud es un derecho ciudadano y no un negocio.

«En Venezuela, por ejemplo, las clínicas privadas realizan campañas difamatorias contra la misión médica cubana. No soportan que cada vez más se extienda la salud gratuita. Muchas veces, ellos que dicen tenerlo todo, no le realizan un diagnóstico certero en la primera consulta, así garantizan un retorno del paciente, y con ello, la garantía de más dinero. Para las clínicas privadas: los pacientes son mera mercancía».

Para Mercedes Rosado Estrada, las dificultades que ocasiona el bloqueo que impone injustamente Estados Unidos a Venezuela, no impidieron el cumplimiento de su misión médica, teniendo la voluntariedad como principio.

«Creo en el altruismo, en el humanismo y en el internacionalismo que nos han enseñado hombres de la talla de José Martí, el Che Guevara y Fidel Castro.

«En estos tres principios está constituida la esencia de la formación médica en mi país, haciendo valer lo que expresó el Martí: Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad».

Así, esta tunera, demuestra el compromiso internacionalista que asumen los profesionales de la salud al graduarse en las universidades médicas de Cuba, lo seguirán cumpliendo en el lugar que se necesite, porque, según dice, un médico solo puede ser esclavo de su vocación humanista.

Ese tipo de colaboración comenzó el 21 de mayo de 1963, cuando una misión médica arribó a Argelia para ayudar a los afectados por un terremoto; en la actualidad este tipo de asistencia cubana está presente en 65 países con casi 30 mil colaboradores, según el sitio digital Cubacoopera.

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