Fabián: el pequeño príncipe de la radio tunera
El colectivo de En Compañía visitó a Fabían en su hogar. (FOTO/ De la autora)
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Fabián: el pequeño príncipe de la radio tunera

Nunca podré olvidar la noche en que escuché por primera vez decir: -Buenas noches, me llamo Fabián, para decir un número.

Corría el mes de julio y cómo ya se hace habitual yo conducía un programa que enamora, En Compañía. Al ser diseñado para adultos y con un horario complejo para los menores, nunca había escuchado a un niño participar.

Entonces yo, del otro lado del micrófono, sonreí y dije: -es un niño, que vuelva a llamar y me diga cuántos años tiene.

No demoró en sonar el teléfono: -Buenas noches, soy Fabián, tengo siete años, para decir un número.

Fue suficiente para que mi corazón quedara flechado por aquella voz, por aquel pequeño que se hizo nuestro oyente más habitual y la llamada más esperada por mí.

Entonces comenzó a dominar cada juego de participación y se tornó un fuerte jugador de la Pelota (consiste en descifrar una palabra), el Sube y Baja (descifrar un número) y otras atractivas competencias.

Los oyentes comenzaron a cogerle cariño y quedó bautizado por Orfilio Parra (otro oyente habitual) como el pequeño Príncipe de la radio tunera.

Yo comencé a idear su rostro, su tamaño, su carácter; y le pedía que fuera a visitarme. Él soñaba con el mío.

El momento de conocernos fue mágico. Pero su cara era mucho más hermosa de lo que mis ojos podían imaginar: sus ojos amarillos y saltones, los huequitos en el centro de sus mejillas al sonreír, su pelo castaño claro, y aquella voz, que me había hecho soñarlo tanto.

Fabián me miraba mucho, me sentía analizada por un pequeño de siete años, su abuelo Pipo le pregunta: -¿Superó Adialim tus expectativas?, y él sonrió.

Aún no sé si quedó prendado conmigo como yo lo hice con él; no sé si apareceré en algunos de sus sueños, ni si me pensará; no sé si en su diario haya una página con mi nombre o en su recuerdo; sólo sé que este principito hermoso ha despertado en otros niños el interés por la radio (ya existe un Álvaro y una Roxana), en un colectivo de trabajo la ternura y la unión; y en mi ser, las ganas de ser mejor cada día frente a un micrófono, en esta Emisora Provincial que se ha convertido en una enorme casa, llena de nuevos amigos y familiares.

/nre/

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