Los frutos de una finca orgánica
Adrián Martínez Pérez se siente satisfecho al trabajar la tierra y cuidarla al mismo tiempo. (FOTO/De la autora)
Gente

Los frutos de una finca orgánica

Las Tunas.- «Nosotros hemos estudiado lo que es una finca convencional y lo que es una finca orgánica. La tabla de rendimiento de una finca convencional va en crecimiento y de momento se desploma, y ya ahí no hay soluciones porque esa tierra está gastada y cansada; sin embargo una finca orgánica comienza con poco rendimiento y a medida que llegue a la curva se mantiene estable y te da la oportunidad de tu autoabastecerte que es lo que nosotros buscamos».

Esa fue una de las explicaciones que más me impactó del joven campesino Adrián Martínez Pérez, uno de los propietarios de la finca «Los Pinos», del municipio de Manatí, al norte de esta ciudad de Las Tunas.

El principal atractivo de aquella caballería que sostiene en unión de su padre, es  sin lugar a dudas lo extendido de las técnicas agroecológicas que vienen desde la lombricultura, el uso de los microorganismos eficientes hasta el biogás.

«Cuando nosotros comenzamos a sembrar los cultivos varios ni la hierba se daba bien porque la tierra estaba degradada, erosionada…

«Entonces nosotros comenzamos a aplicarle la materia orgánica, de forma natural, no la descomponemos mucho porque nuestro clima es tropical y este se encarga de descomponerla; y los microorganismos eficientes.

«Comenzamos a conservar el suelo, a arroparlo, porque estaba desprotegido.

«Aquí en la finca también hemos logrado intercalar las cosechas, porque hay cultivos que le sacan mucho provecho a la tierra y otros que le aportan alimentos. Eso es muy importante porque la tierra no tiene poder para recuperarse rápidamente».

Imposibilitado de mantener su carrera de medicina y trabajar el campo al mismo tiempo, este joven de 28 años se decidió por los surcos. Actualmente es uno de los principales promotores de estas técnicas agroecológicas y las estudia no solo en la carrera de ingeniería agrónoma, que lo ocupa los sábados; sino a través de los proyectos de desarrollo.

«El joven del campo siempre trata de volver a sus orígenes para satisfacer esa necesidad que tiene de la tierra. Yo lo hice; pero nunca quise dejar de estudiar y no solo comienzo a estudiar agronomía los sábados, sino que además me incorporo a varios proyectos: Programa de Innovación Agrícola Local (PIAL), proyecto BIOMAS-CUBA y sobre conservación de suelos.

«Comenzamos a incorporar de manera rústica los microorganismos eficientes porque ayudaban a la descomposición de la materia orgánica y al aumento de las producciones.

«Luego comenzamos a probarlo en la cría de cerdos y después como eliminación de los malos olores en la cochiquera, la casa».

Así es la rutina de vida de Adrián y su padre Ricardo Martínez, en la finca mixta constituida por ganado mayor y menor, cunicultura, porcicultura y cultivos varios. Explotan cada una de las bondades del campo, incluido el estiércol que usan para producir biogás.

Ellos hoy, son referencia para campesinos de diferentes municipios tuneros, y su finca requiere una visita necesaria, para corroborar, con nuestros propios ojos, los frutos que brinda la agroecología.

/nre/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos en Twitter y Youtube 

Artículos relacionados

Los Surí Batista: el amor a la familia y a la tierra

Adialim López Morales

Granmia, una mujer con el «gen radial»

Naily Barrientos Matos

Mercedes Rosado Estrada: por la hermandad y el deber de los profesionales de la salud

Julián Velázquez

Enviar Comentario


2 × cuatro =