Historia

Vilma, lo más genuino de la Revolución

Encontrar a una muchacha bien nacida, culta y hermosa entre aquellos barbudos, logró desmentir las infamias que divulgaban los medios de prensa al servicio del gobierno sobre Fidel Castro y el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.

Y es que Vilma Espín Guillois, hija de la ardiente ciudad de Santiago de Cuba y heredera de Mariana Grajales, consagraría desde muy pronto toda la sabia de su juventud a hacer realidad el sueño de cambiar el destino de Cuba.

Muchas veces le cantó las verdades en la cara a los guardias de Fulgencio Batista y a fuerza de coraje se ganó el cargo de coordinadora provincial del Movimiento 26 de julio en Oriente, como la compañera más fiel de Frank País.

Cuando se exacerbó su persecución, no dudó en subir a la Sierra y fusil en mano ocupar un lugar también importante en el nuevo escenario de combate.

Al triunfar la Revolución, Vilma lideró el proceso de colocar a la mujer cubana a la vanguardia de los cambios sociales y políticos.

Con ella como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, las féminas comenzaron a acceder al trabajo remunerado, las aulas universitarias y a los cargos de dirección a todos los niveles.

Pero su empeño de empoderar a las mujeres fue mucho más lejos y se convirtió también en una líder mundial de las luchas femeninas por la igualdad y denunció los problemas de la mujer latinoamericana ante la Organización de las Naciones Unidas en múltiples ocasiones.

A pesar de la gran responsabilidad de su trabajo, siempre la dulzura de su sonrisa fue su arma más poderosa cuando se trató de romper esquemas o abordar temas escabrosos.

Este 7 de abril, Vilma, como simplemente la llama con cariño su pueblo, cumpliría 86 años de edad, fecha que sin duda es recordada con afecto porque es fuente de inspiración para las grandes obras de la Revolución.

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