Comandancia del Cuarto Frente en la memoria de San Joaquín
En el poblado de San Joaquín se encuentra el museo de la Comandancia de la columna 12, perteneciente al Cuarto Frente Oriental del Ejercito Rebelde «Simón Bolívar». (TIEMPO21 FOTOS /Rey Betancourt)
Historia

Comandancia del Cuarto Frente en la memoria de San Joaquín

Las Tunas.- Amores frustrados, encuentros de viejos amigos, juegos de niños y otras muchas vivencias atesora bajo su frondosa copa el añejo algarrobo que crece a la entrada del camino de San Joaquín, actual municipio de Majibacoa.

Pero, sí su rugoso tronco pudiera hablar, seguramente diría que entre las más preciadas se encuentra aquel 18 de octubre de 1958, cuando la agotada tropa de Eduardo Sardiñas (Lalo), acampó al amparo de sus ramas.

Comandancia del Cuarto Frente en la memoria de San Joaquín
Cada año los interesados por la historia llegan a la Comandancia de la columna 12, perteneciente al Cuarto Frente Oriental del Ejercito Rebelde «Simón Bolívar».

La memoria popular asegura que allí los encontró Rolando, el boticario del pueblo, quien les ofreció su propia casa para que establecieran la Comandancia de la columna 12, perteneciente al Cuarto Frente Oriental del Ejercito Rebelde «Simón Bolívar» durante la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista.

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Los rebeldes, con Manuel (Piti) Fajardo como segundo jefe y bajo el mando del comandante Delio Gómez Ochoa, bajaron de la Sierra Maestra con la orientación de Fidel Castro, de unificar las acciones de los grupos rebeldes independientes que operaban en de la provincia de Las Tunas y aunar los esfuerzos para impedir la entrada de refuerzos del ejército al oriente del país.

Inmediatamente, los humildes campesinos del lugar se convirtieron en colaboradores de los revolucionarios para el aprovisionamiento de alimentos, el cuidado de los heridos y el servicio de enlaces, tareas que realizaban ante la guardia rural y el ejército de Batista.

Desde entonces, Palo Grande, como llaman al algarrobo los habitantes del lugar, protagonizó la trasformación de los guajiros que lograron alfabetizarse y hoy sus hijos estudian en la universidad.

Y aunque el árbol sigue siendo el centro que protagoniza reuniones y fiestas cucalambeanas, a su alrededor  crecen obras de la Revolución, como el Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia, la farmacia, la escuela primaria, y el círculo social del pueblo.

La modesta casa campesina, donde estuviera la Comandancia, acoge actualmente tres salas adjuntas al museo Francisco Vega Espinosa, del municipio de Majibacoa.

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