Tabaqueras, hermanas y tuneras
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Tabaqueras, hermanas y tuneras

Tabaqueras, hermanas y tuneras
Ada Iris y Ana Ibis Lluch Peña son parte de la fuerza femenina de la fábrica de tabacos Enrique Casals. (FOTOS de la autora)

Las Tunas.- Ada Iris y Ana Ibis Lluch Peña son parte de la fuerza femenina de la fábrica de tabacos Enrique Casals, de esta ciudad, a la que llegaron los aires de restauración de la Operación 65 aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Pero, su mayor riqueza no está en las ventanas ni en los pisos recién remozados sino en las 116 féminas que son parte de su plantilla laboral, quienes protagonizan todos los procesos productivos.

Estas hermanas siempre asumen cualquier responsabilidad y que demuestran la fortaleza de la mujer cubana en cualquier circunstancia, por difícil que sea.

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Ambas tienen también un compromiso sentimental que las conmueve casi hasta las lágrimas y es que por los locales de la entidad anduvieron sus padres.  Ella fue tabaquera por más de 10 años y él hizo muchísimas funciones en 34 almanaques.

Ada Iris trabaja desde los 25 años en la  fábrica de tabacos Enrique Casals.

Ada Iris es la mayor, y la primera en contestar las preguntas de esta reportera.

¿Qué significa para ti la fábrica de tabacos?

«Significa mucho. Imagina, llevo trabajando aquí más de la mitad de mi vida, 25 años. Mi padre me trajo desde niña. Siempre he estado.  Aquí conocí a mis compañeros de trabajo y a mi esposo.  Es un lugar en el que me gusta estar porque me relaciono con mucha gente y es el trabajo que aprendí a hacer.  Lo defiendo por encima de todo. Tengo idea de quedarme aquí hasta que me retire y siento como que este es mi segundo hogar».

¿Crees que las mujeres cubanas tienen muchos derechos?

«Creo que sí, que son muchos, especialmente el derecho al trabajo.  La mujer se siente independiente, tiene su propio dinero y puede disponer de su vida, sin depender de un hombre.  Aparte de eso, creo que trabajar no me quita mi femineidad porque es un trabajo manual. Uno se arregla las manos y el pelo, se maquilla, no necesariamente se deja de ser mujer por este tipo de trabajo».

Ana Ibis lleva 18 años en el área de terminado, donde se desempeña como anilladora.

¿Cómo vinculas tu vida de ama de casa con la de trabajadora?

«Me levanto todos los días a las 6.00 de la mañana. Luego mi esposo me trae. En las tardes, cuando llego a la casa, mi papá me ha hecho todos los mandados, me tienen la cocina limpia, me ayudan. Salgo por las noches con mi esposo, no mucho porque él tiene un trabajo que no se corresponde con los horarios míos. Aquí me llevo bien con todos mis compañeros y los quiero. Casi siempre sobrecumplo mi norma. Hago cinco mil o seis mil tabacos cada día. Cuando llego a la casa es verdad que estoy cansada; pero, pongo a mi esposo a que me dé un masajito o a mi hijo. Y eso me hace sentir contenta porque llevo casi toda mi vida trabajando aquí y tengo esperanza de jubilarme en la fábrica».

¿Qué satisfacción sientes por ser una mujer cubana?

«Tenemos muchos derechos, especialmente el de trabajar.  Se nos cuida. No tenemos que depender de nadie. Mi esposo me ayuda; pero, yo tengo mi dinero y mientras más trabajo, más gano.  Aquí nos respetan a todas, cuando tenemos un problema nos ayudan.  Nos exigen, como en todos los lugares; pero, nos tienen en cuenta. Todos se preocupan. Y la verdad es que me siento orgullosa de ser una mujer cubana».

Son muy parecidas físicamente, y en su voluntad de trabajar, de abrirse camino por la vida, de ser útiles, de salir siempre adelante y de terminar su vida laboral en la Fábrica de Tabacos que las recibió cuando eran niñas, de manos de sus padres.

Son ejemplos de la grandeza de la mujer cubana, que asume todas las tareas con entusiasmo y total entrega, sin descuidar a la familia ni a ellas mismas.

/ymp/

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