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Ahora… ¿a dónde va la lectura?

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Ahora… ¿a dónde va la lectura?
Tiempo21 Foto /MiguelDN

La edición 27 de la Feria del Libro en la provincia de Las Tunas, recientemente concluida, devino en un espacio que más allá de complacer todos los gustos, preferencias y expectativas, demostró que en la era digital el libro en formato impreso sigue siendo una opción aun demandada.

Durante cuatro jornadas desde niños hasta personas de la tercera edad visitaron y recorrieron los stands que convirtieron a esta ciudad en una fiesta de la literatura, pero la interrogante ahora está en dónde van a parar los ejemplares no vendidos, y qué otros espacios le darán seguimiento en Las Tunas a la Feria del Libro para continuar incentivando el hábito de la lectura.

La literatura, como el resto de las manifestaciones del arte, en tiempos de banalización cultural, hay que intencionarla, por lo que es necesario buscar estrategias entre todos los actores responsabilizados en Cuba con el hábito de la lectura, para que en el resto del año, fuera del evento artístico más trascendental del país, también existan espacios para la venta y promoción del libro.

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Corresponde a los Ministerios de Educación y Cultura, así como a las organizaciones pioneriles, estudiantiles y juveniles llevar hasta las escuelas y las comunidades los ejemplares que no fueron demandados en estas jornadas, y con atractivas propuestas que involucren al resto de las manifestaciones convertir esos momentos en pequeñas ferias del libro durante todo el año.

Más allá de entender que el libro es un negocio, en Cuba éste cumple un rol social, por lo que a las Bibliotecas, Librerías y al resto de los entes del Instituto Cubano del Libro y la Literatura les toca no cruzarse de brazos y esperar a que el público acuda voluntariamente a cada una de sus sedes.

Deben abrir sus puertas, buscar iniciativas que permitan que además de lograr una verdadera promoción consciente, puedan obtener a través de las ventas de los ejemplares los ingresos que subsanen los gastos del país, que subsidia en su gran mayoría la impresión de los libros.

Las Tunas despidió la Feria del Libro, y ahora… ¿hacia dónde va la lectura? El debate no termina. (TR) Si tienes alguna opinión al respecto puedes escribir a la dirección de correo tiempo21podcast@gmail.com y con mucho gusto publicaremos tu texto.

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2 comentarios

Jge 23 abril, 2018 at 11:58

Para no quedarme solo en la crítica anterior. En muchas ciudades del mundo se utiizan varias vías / métodos para el incentivo de la lectura. He visto algunas y siempre piendo en el magnífico espacio del Parque V. García. Por qué no hacer campañas al respecto? Si se utilizarán minilibros o libros de bolsillo como también son conocidos, sean de poesia, cuentos cortos y se invitaran a las personas que permanecen sentados en el parque a leer un poema, un cuento…pienso que searía una opción válida. Hay unas campañas llamadas “Deja uno y lleva uno” Si en el portal de la bibiloteca provincial se colocase una mesa con algunos títulos que las personas pudieran intercambiar, o sea, dejo uno y me llevo otro, llegaría a crearse, mediante la repetición de la acción, el hábito de la lectura, claro que para eso se debían hacer campañas que podrían ser mediante la tvlocal o la propia radio. O mover hacia las escuelas un dia a la semana una cantidad de libros y prestarlos a los estudiantes? Por qué no buscar vías? Por qué no intetarlo?, una vez más, saludos

Respuesta
Jge 23 abril, 2018 at 11:46

Es necesario hablar un poco más allá de las Ferias del Libro. La lectura enrriquece al ser humano, su intelecto, su lenguaje. Es notable en cualquier conversación con otra persona darse cuenta si esta lee o no lee, no me refiero a títulos de grades nombres, leer cualquier cosa ya es un paso para “engordar” nuestra cultura. Gestiones, gestiones…Estuve de vacaciones en Las Tunas y en el mes de enero visité la liberria de la calle Colón, la persona quue estaba encargada del lugar, supongo, sentado en la entrada, le pedí que queria algun libro para un regalo a una niña de siente año, me mostro sin levantarse del lugar un estante dedicado a la literatura infantil. Me dirigí al lugar. En ese estante no había nada que sirviera para un infante, habia un libro que hablaba de algo así como la imigración y sus concecuencias. Si la persona que supuestamente trabaja en el lugar, no sabe lo que puede ofrecer, eh aquí un punto negativo a la gestiones que debe realizarse para incrementar el ya crítico hábito de la lectura. Terminó la Feria y ahora? Como bien se plantea en el artículo, dónde están los libros que no fueron vendidos???? Es necesario salir de los maratones, los discursos y por mínimo que sea, incentivar la lectura para en un futuro próximo no quedarnos solo con el vocabulario del ruido / “musica” llamado reguetón. Saludos

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