Las Tunas, Cuba. Viernes 20 de Julio de 2018
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Carlos Baliño, un cubano de alma hermosa

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Carlos Baliño: digno ejemplo de patriota, antiimperalista y marxista-leninistaCarlos Benigno Baliño y López, uno de los precursores más lúcidos del pensamiento marxista cubano, se recuerda como un decidido defensor de la independencia de Cuba y de los derechos de los obreros.

Cuando se habla de Carlos Baliño, casi todo el que conoce algo de su biografía evoca su formación irrevocable de socialista que lo llevó a ser puente entre dos generaciones y a fundar los dos partidos que conducirían a lo mejor de sus contemporáneos por el camino de la lucha armada: el Partido Revolucionario Cubano, PRC, (1892), junto a José Martí, y el Partido Comunista de Cuba (1925), al lado de ese otro grande de nuestra historia, Julio Antonio Mella.

Sin embargo, fue largo y fructífero el bregar de Baliño, quien nació el 13 de febrero de 1848, en Guanajay, en la antigua provincia de Pinar del Río. Allí cursó estudios de teneduría y de arquitectura, pero no los concluyó. Muy joven aún colaboró con artículos y poemas en El Fénix, El Alacrán y La Crítica, publicaciones todas de Guanajay.

Obligado por la persecución a su familia a partir del vínculo de su padre con actividades independentistas, Baliño se fue a Estados Unidos, donde se desempeñó como tabaquero mientras escribía para periódicos y revistas sobre la explotación a los trabajadores.

Fue en 1892 cuando conoció a José Martí, y se sintió cautivado por la personalidad del prócer cubano con quien coincidía en ideales y aspiraciones.

Se sumó con pasión a las actividades revolucionarias: participó activamente en la fundación y dirección de clubes de base del PRC, cumplió tareas en la recolección de fondos en su gremio y escribió artículos en el periódico Patria llamando a desarrollar la revolución. 

Sobre la intensa actividad patriótica de Baliño y su ideal socialista escribió Martí numerosos elogios: «es un cubano de alma hermosa que padece por las penas de la humanidad y solo podría pecar por la impaciencia de redimirlas», diría una vez refiriéndose a Baliño.

En otra oportunidad aseguró: «Fortuna verdadera para Thomas­ville y para Cuba, es que vayan allí hombres como Carlos Baliño, que sabe conciliar la libertad ardiente con la elevación que la acredita y asegura, que padece, angustiado, de toda pena de hombre».

Y es que Baliño conquistó por sus méritos la amistad y confianza de Martí: no podía ser menos si el aventajado colaborador asimilaba y ponía en práctica con rapidez las ideas de El Maestro.

En una carta al patriota Rafael Serra, del seis de octubre de 1894, Baliño dejó clara su posición antimperialista: «Yo sé que usted defenderá la República de Cuba, independiente y soberana, y que hará guerra sin cuartel a la idea anexionista, que si se realizara, pondría a las clases desheredadas de Cuba, los productores, bajo la férrea planta de la plutocracia americana».

La intervención de Estados Unidos en la Guerra Necesaria y el escamoteo de la victoria del Ejército Mambí fueron un duro golpe para Baliño, quien no se amilanó y continuó luchando por ver a Cuba libre de toda opresión.

Comenzó entonces una nueva etapa, no menos arriesgada y azarosa. Su labor se encaminó fundamentalmente a propagar las ideas del marxismo en Cuba y a combatir las posiciones anarquistas y reformistas dentro del movimiento obrero.

En 1903 encabezó el Club de Propaganda Socialista, primer núcleo divulgador de las ideas de Marx y Engels en Cuba, mientras colaboraba en la construcción de distintas organizaciones también de carácter socialista, como el Partido Obrero, el cual poco tiempo después adoptó el programa redactado por Baliño y recibió el nombre de Partido Obrero Socialista de Cuba (1904).

Junto a Julio Antonio Mella fundó el Partido Comunista, el cual contribuyó a organizar con el fin de que representara a sus compañeros, los obreros, y a todo el pueblo en su afán de alcanzar la frustrada libertad.

Contaba por aquellos días con 77 años, pero su avanzada edad no le impidió cumplir con su deber revolucionario; si acaso, fue acicate para desafiar a la tiranía que ya no podía detener el empuje de la organización partidista encargada de guiar a los trabajadores hasta la total emancipación.

Un año más tarde, el 18 de junio de 1926, murió el patriota; con su deceso la clase obrera y el movimiento comunista acabado de surgir, perdían a uno de sus líderes más capaces.

La vida y obra de Carlos Baliño constituyen un ejemplo para las nuevas generaciones. Aprehenderlas y beber de ellas lo mejor de nuestras tradiciones de lucha es compromiso y obligación. Sus ideas patrióticas, antimperialistas y marxistas-leninistas conducirán por siempre a la vanguardia de la sociedad por el camino de la libertad, la justicia y la paz.

/ymp/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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