Las Tunas.- En el corazón de la emisora provincial de Las Tunas, donde el tiempo se mide con el sonido, late la energía de una joven cuya vida y la radio están tejidas desde la infancia. Gabriela Peña Garcés se reencontró consigo misma.
“Mis inicios fueron como locutora infantil, porque mi mamá trabajaba acá y Martica Salazar me dio la oportunidad de adentrarme en ese mundo de la locución. Luego de graduarme en Comunicación Social, estuve dos años trabajando en la Universidad y de ahí decidí venir para acá a retomar este mundo que tanto me apasiona”.
Hoy, en ese mismo lugar que la vio crecer, ejerce con una madurez sorprendente el doble rol de jefa de redactores y directora del noticiero, cargando sobre sus hombros la responsabilidad de reflejar el día a día de toda la provincia, y un poco más.
“Comencé en la redacción informativa, haciendo los boletines de noticias y bueno, la oportunidad de dirigir ya a los redactores llegó hace poquito. Estoy siempre buscando la noticia más actualizada, tratando de darle a las personas lo que quieren oír, o sea responder a sus intereses noticiosos y es una gran responsabilidad; pero cuento con el apoyo de Aliuska Barrios Leyva y la profesora de todos acá, Ada Cristina Higuera Tur”.
En Gabriela conviven el rigor de la periodista que exige veracidad y puntualidad, junto al alma libre de una artista que busca la belleza en el sonido. Para ella la radio significa componer, interpretar, es hacer danzar la noticia a un ritmo que conecte con la gente.
“El arte me gusta desde pequeña, como todo niño estuve en los matutinos, declamaba, cantaba. La música para mí es muy importante, es mi otra gran pasión, es algo que me complementa, sin la música realmente no puedo vivir. Me gusta siempre estar actualizada de las tendencias, además de practicarlo, de cantar, eso me apasiona y es a lo otro que le dedico parte de mi tiempo.
“Me gusta mucho divertirme, relajarme, esparcirme haciendo las cosas que disfruto, pero a la hora del trabajo quiero que las cosas salgan bien, como debe ser. Y bueno, ese espíritu artístico que habita en mí, ¿acaso algo puede contener más arte que la radio? Aquí está la oportunidad de dejar volar la imaginación a la hora de crear un guión y de dirigir un espacio”.
Llegar a este punto no ha sido un camino en línea recta. Ha enfrentado los retos propios de convivir como parte del equipo de un medio de prensa: la presión de la inmediatez, el peso de ser una figura joven en un cargo de tanta importancia.
Sin embargo, su mirada transmite la calma de quien camina firme. Su secreto es simple y profundo a la vez: la convicción de que desempeñar lo que a uno le apasiona es estar, irremediablemente, en el lugar correcto.
“Acá redescubrí mi pasión y ese es el principal motivo, esa es la motivación para seguir adelante en medio de tantas dificultades, de tantas carencias. Siento que estoy haciendo algo que le aporta a la población, por lo menos, contribuyo a mantener una información precisa y veraz”.
La historia de esta joven radialista encierra mucho más que un mérito profesional, pues refleja cómo el amor por un oficio, cultivado desde la infancia, puede florecer en un liderazgo. Gabriela recorre los pasillos de Radio Victoria con las responsabilidades que le rodean; pero aún lleva de mano a la niña que fue, la misma que actualmente, lleva el pulso de la noticia en Las Tunas.
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