Un cambio de ciudad por amor implica, en muchos casos, empezar de cero. Para Daylin Morales Lazo, trasladarse de Holguín a Las Tunas no solo fue un giro en su vida personal, sino el inicio de una carrera de 13 años marcada por la adaptabilidad, el servicio y una lealtad inquebrantable a una institución que hoy considera su hogar.
La historia de Daylin en la «computadora de la familia» comenzó en 2012. No llegó con grandes pretensiones, sino con la disposición de quien sabe que ningún trabajo es pequeño si se hace con excelencia, pero su capacidad no pasó desapercibida. Lo que comenzó en el mostrador de entrada se transformó en un ascenso constante.
Trece años después de aquel traslado desde Holguín, Daylin Morales Lazo no solo encontró un nuevo destino geográfico, sino un propósito de vida en el corazón tecnológico de la comunidad.
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