“Allá, en un asilo infeliz, moría tiempos hace, en la rústica cama, un general de Cuba, rodeado de sus hijos de armas… «, así escribió José Martí sobre el deceso del mayor general Vicente García González, ocurrida el 4 de marzo de 1886 en Río Chico, estado de Miranda, Venezuela.
El general cubano había partido al exilio terminada la Guerra de los Diez Años dedicándose al cultivo del cacao en Río Chico, mientras esperaba por el reinicio de la guerra en Cuba.
El León de Santa Rita fue envenenado por el espía Ramón Dávila, quien huyó del lugar temeroso de que los hombres del general cubano pudieran matarlo. Irónicamente el comerciante español abordó una goleta que término naufragando y falleció.
Vicente García fue de los primeros en incorporarse a la lucha armada por la independencia de Cuba, durante la contienda participó en más de 100 combates y fueron los propios españoles los que lo llamaron el León de Santa Rita o León de Las Tunas.
Tomó e incendió su ciudad natal, la que prefirió ver «quemada antes que esclava».
Organizó un efectivo servicio de inteligencia durante esta etapa de lucha armada, creó los códigos y claves para las comunicaciones en la región e hizo del asalto a los convoyes enemigos una especialidad.
La muerte del valioso general fue un duro golpe para la causa independentista cubana, su legado perdura como símbolo de sacrificio, y amor a la patria, y su memoria sigue inspirando a los tuneros, quienes hoy rinden homenaje al insigne patriota a 140 años de su muerte.
Armando Hart Dávalos en el centenario de la Toma de Las Tunas por las tropas mambisas expresó: 2Recordemos siempre al general Vicente García y a los valientes soldados que junto a él lucharon bravamente durante 10 años a favor de los grandes objetivos sociales, patrióticos y revolucionarios de su momento histórico».
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