Puerto Padre, Las Tunas.- El 16 de febrero de 1989, en Puerto Padre, inauguraron el Conjunto escultórico El Quijote y desde entonces es sitio emblemático de la ciudad, que acuna historias de la cotidianidad puertopadrense.
Tras mucho bregar y con la mirada centrada en la elegía a los mejores valores humanos, Elevis Báez y Pedro Escobar entregaban a la ciudad azul y de molinos al caballero de una de las obras cumbres de la literatura universal.
Se erige frente a la bahía como guardián de la villa, en pose de defensa ante un molino gigante. Reverencia a la virtud y se vuelve cómplice de un escenario cultural, que es confluencia de tradiciones e identidad.
El Quijote trasciende en el tiempo como uno de los elementos identitarios de la ciudad, acaricia la brisa del mar y saluda al visitante con la misma nobleza conque le conocimos a través de Miguel de Cervantes.
Y es en ese sitio donde más se recuerda a Sancho, a Rocinante, Dulcinea y desborda la pasión por las aventuras que nos ofrecen lecciones de vida.
El Conjunto Escultórico, El Quijote, en Puerto Padre, cautiva al alma y nos hace sentir más orgullosos de la villa que le perpetua en el inicio de su avenida principal.
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