Las Tunas.- Cuando María Olivia Soto Espinosa habla del deporte, lo hace con la misma energía que le imprime a cada una de sus jornadas.
Con más de veinte años de experiencia, esta mujer, que comenzó a practicar esgrima a los ocho años, ha convertido su profesión en un pilar para su vida.
“Fui esgrimista, no llegué a mucho, pero siempre me ha apasionado el deporte y por eso me hice Licenciada en Cultura Física y Deporte”.
Olivia, como prefiere que la llamen, desarrolla su labor en el combinado deportivo «Juventud Atlética».
“Radico en la circunscripción 146, Consejo Popular 16, donde trabajo mayormente con adultos mayores. Además tengo responsabilidades con el programa “Educa a tu hijo”, una iniciativa que me ha dado reconocimiento por la aceptación en la comunidad”, comenta orgullosa.
En el atletismo, su otra gran pasión, Olivia ha cosechado logros significativos como árbitro nacional. “He participado en varias competencias nacionales e internacionales, entre ellas el Memorial Barrientos”.
Su constancia y profesionalidad le han valido distinciones como “mejor trabajadora del año” y “mejor árbitro en competencias”, títulos que reflejan su entrega.
Pero detrás de cada meta alcanzada, Olivia destaca a su familia como un pilar fundamental.
“Han jugado un rol muy importante, ya que sin la ayuda de mi madre, que gracias a Dios la tengo conmigo, no hubiese podido lograr los resultados en mi trabajo. Ella es la que me cuida, me ayuda en la cocina y me atiende, porque yo soy media ‘majadera’”.
La referencia a su madre, con la que comparte las tareas del hogar mientras ella se dedica a sus múltiples responsabilidades, revela el apoyo que hace posible su incansable labor.
Al preguntarle qué significa ser mujer en un ámbito tradicionalmente masculinizado como el deporte, su respuesta brota con naturalidad y convicción.
«Ser mujer es orgullo, paciencia, dulzura, sobre todo amor, porque siempre tenemos amor para dar».
Su mensaje a todas las mujeres que, como ella, trabajan en el sector deportivo, es un llamado a la persistencia y la ternura “Que sigan adelante, que no desmayen, que con entrega dedicación todo se puede”.
María Olivia Soto es, sin dudas, un ejemplo vivo de que el deporte no solo se construye con medallas, sino con la entrega silenciosa de quienes, desde la base, forman campeones para la vida.
Con la colaboración de Yoan Guevara
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