Colombia, Las Tunas.- Cuba se encuentra inmersa en el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, un calendario que, desde sus inicios, ha estado marcado por un complejo panorama internacional, pues la región de América vio cómo la zona de paz quedó truncada tras el ataque estadounidense a la República Bolivariana de Venezuela.
Particularmente, en la mayor de las Antillas se viven momentos difíciles y, a la vez, diferentes en la historia patria. Cuando recién conmemoramos el natalicio del Apóstol José Martí, uno de los más grandes precursores de la unidad y de los valores, constituye un reto inculcar a las nuevas generaciones de cubanos la historia vivida por nuestros antepasados, un gran desafío que debe asomarse desde las nuevas formas de contarla y en el que tiene protagonismo el sector educacional.
Revivir la historia no es simplemente leer el suceso; va más allá del relato que aparece en una simple hoja de cualquier texto. Los jóvenes tienen una gran influencia con el desarrollo creciente de las tecnologías, pues reciben contenidos de diversos sitios, y en el caso de la Revolución cubana, los ataques son constantes a la historia que con mucho sacrificio, y sangre también, han construido los hijos dignos de esta Isla del Caribe.
La Revolución cubana, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua, se debate entre salvarla o dejarla morir. Porque para entender el presente, hay que que conocer a profundidad el pasado, a las personas que marcaron cada suceso, seres humanos con virtudes y defectos, en los que primó, sobre todo, un profundo humanismo.
Los estudiantes deben recurrir a fuentes fidedignas y seguras, proceso que las familias pueden guiar correctamente, al orientar, conversar y explicar, desde nuestro contexto nacional con énfasis en las localidades.
Cualquier hecho o suceso histórico es un camino para conocer a profundidad nuestras raíces, fortalecer la unidad de todos los factores de la sociedad, y así construir entre todos el futuro que queremos y merece la Patria, como lo soñó Martí y lo propició Fidel.
/mga/




0 comentarios