Cronología y reflexiones de un lamentable suceso
MiradAcadémica
Por: Alberni Poulot Cumbá
Tras el derrumbe del modelo socialista de Europa del Este, entre 1989-1990, y el desmantelamiento de la URSS, en 1991, en ese mismo año la administración de Bush, el padre, en contubernio con la desprestigiada y terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana, dirigida entonces, por su fundador Jorge Más Canosa, “entendieron” que había llegado la hora de la derrota definitiva de la Revolución cubana.
Para ello concibieron, toda una cadena de acciones de guerra psicológica, que incluían amenazas y posibilidades reales de una agresión militar contra Cuba. Tanta era la euforia por el triunfo en la Guerra Fría y el haber emergido como único hegemón en un mundo unipolar, que agredieron a Panamá en diciembre de 1989, con el burdo pretexto de capturar a un narcotraficante, que a la vez era el propio Presidente de la hermana nación, cuando todo el mundo sabía que la verdadera razón era la prolongación del control del Canal de Panamá, a punto de expirar, tras el Acuerdo “Torrijos-Carter”la creación de una nueva organización terrorista: “Hermanos al Rescate”.
La misión divulgada era la de “asistir” a los inmigrantes que, al amparo de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, llegaran por cualquier vía, a las costas de Florida.
La organización criminal estuvo dirigida por José Basulto, miembro de la derrotada Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón y sin otro aval que un largo historial delictivo de acciones terroristas contra Cuba, entre las que sobresale la infiltración en el país, semanas antes de la invasión mercenaria por Playa Girón, formando parte de un grupo de terroristas encargado de crear condiciones favorables para la criminal agresión.
Entre esas misiones se encontraban la búsqueda de información sobre la capacidad militar de la Isla, el reclutamiento y entrenamiento de nuevos terroristas, unir a grupos dispersos de contrarrevolucionarios y entrenarlos en acciones de emboscadas, ataques, utilización de armas y explosivos, realización de acciones criminales de sabotaje, atentados y asesinatos como los perpetrados por las bandas delincuenciales con bandidos alzados en las montañas de Cuba.
Al transcurrir los primeros años de la década de los años noventa sin los cambios esperados en Cuba, decidieron que una provocación de envergadura sería el detonante para lograr una confrontación directa entre Estados Unidos y Cuba, que terminase con la Revolución y sus conquistas de dignidad humana, solidaridad y justicia social, para Cuba y para el mundo.
Fue el propio Basulto quien afirmó que la “solución al problema cubano” era realizar una escalada de provocaciones que desembocaran en un “Maine volante o aéreo”, en franca referencia al cínico y oportunista pretexto imperialista utilizado por los Estados Unidos para inmiscuirse en la guerra de independencia de Cuba contra España en 1898. O sea, había un reconocimiento explícito del objetivo principal de las acciones del Grupo terrorista: desencadenar una provocación, de tal envergadura, que hiciese inevitable una acción militar armada de los Estados Unidos contra Cuba. Se desmontaba por sí misma una falacia, la del supuesto carácter humanitario y pacífico de la organización “Hermanos Al Rescate”.
Soñaba, que una vez logrado su propósito ocuparía el cargo de su padre, de vicepresidente de la “Punta Alegre Sugar Sales Company”, con su oficina en el edificio del Royal Bank de Aguiar 367, y ocupar su residencia en el exclusivo reparto capitalino de Kohly donde había pasado su infancia.
En los primeros seis meses de 1992, Basulto y Hermanos al Rescate se emplearon en recopilar información sobre la situación interna en Cuba por medio de interrogatorios a los cubanos que llegaban a Miami por la vía marítima, comúnmente llamados “balseros”. Estos, para ser favorecidos a su llegada a Florida, sobredimensionaban los efectos negativos de la realidad socioeconómica en Cuba, como consecuencia del derrumbe del socialismo en Europa y la URSS y el recrudecimiento del criminal Bloqueo económico contra la Isla.
Afirmaban que el país estaba en ruinas, reinaba el caos, el disgusto era generalizado, que existía un rechazo a los líderes de la Revolución y a las instituciones cubanas; que sus fuerzas armadas estaban debilitadas y se negarían a defender el país en caso de una agresión militar, que pronto pasaría algo, pues todo estaba tan malo que le quedaría poco a la Revolución; tal era la pusilánime creencia de no pocos “sietemesinos” y “hombres sin fe en su tierra”, como los definiera Martí en su ensayo “Nuestra América”. Tales síntomas, propios de los impactos de las agresiones yanquis, acentuó el disgusto psicológico y también el reblandecimiento ideológico, por el malestar generalizado que provocaban los prolongados apagones, la ausencia casi total de transporte de combustión y de combustibles, la paralización de la vida productiva y de servicios en porcientos elevados, la depresión alimentaria, los altos precios, la carencia de medicamentos y productos de higiene y aseo personal, entre otros problemas, auguraban a los oídos terroristas, la “tormenta perfecta” para sepultar a la Revolución.
El 18 de julio de 1992, tres aviones de Hermanos al Rescate, con las matrículas N-24325, N-67371 y N-768JH se introdujeron por varios puntos de Cuba, comenzando el proceso provocador.
A mediados de 1993, Basulto concibió ejecutar a través de “Hermanos Al Rescate” el denominado Plan “Pan, Amor y Libertad”, que preveía crear desórdenes “bombardeando” alimentos y otros artículos deficitarios en la provincia Villa Clara. Posteriormente realizó infructuosas gestiones para obtener permisos de las autoridades norteamericanas y lograr acceso a los llamados “balseros” retenidos en la ilegal Base Naval Yanqui en la Bahía de Guantánamo. También pretendían volar por un Corredor aéreo nacional para tomar fotos de áreas sensibles, con intenciones de sabotearlas posteriormente.
El dos de enero de 1994, ya durante la administración del demócrata William Clinton, otro avión de Hermanos al Rescate, un Cessna 337, matrícula N-415D, viola una vez más el espacio aéreo cubano.
Se trasmiten por los canales de televisión en Miami las vistas de La Habana, tomadas por las avionetas, que violaban el territorio cubano.
El delincuente decide elevar la provocación y el 25 de mayo, por tercera vez, cinco aviones de su organización violan el espacio aéreo de Cuba, en esta ocasión se mantienen más tiempo en el espacio aéreo cubano y la hacen más extensa dentro del territorio, abarcó la franja entre el occidental Mariel y la provincia de Matanzas. Toman videos y fotografías de sus incursiones para hacer propaganda al regreso y poder seguir recaudando fondos.
El 29 de mayo, reincide, se produce la cuarta violación, cinco aviones violan el territorio entre Mariel y Cárdenas, Matanzas. Una enérgica protesta de Cuba, derivada de esta acción, detiene brevemente las acciones de los piratas de Hermanos al Rescate.
El terrorista está tan confiado en su hangar, base de operaciones, con tanto apoyo de la FNCA, impune de sus actos violatorios de normas internacionales, recibe el apoyo entusiasta de los representantes federales por la Florida de origen cubano y de otras organizaciones terroristas, que decide él personalmente violar el espacio aéreo y en su avión personal matrícula N-2506, el 10 de julio incursiona por la zona capitalina de Guanabo, playa situada a unos 30 kilómetros al Este del centro de la ciudad de La Habana.
La entonces representante federal Ileana Ros-Lethinen, de origen cubano le prometió al provocador, que lograría exonerarlo del pago por el alquiler del hangar de Hermanos al Rescate por un monto de 60,000 dólares.
El 20 de agosto, otro avión de esa organización terrorista viola el espacio aéreo por la playa de Santa Fe al Oeste de la ciudad de La Habana. Confunden la responsabilidad y serenidad de las autoridades cubanas ante las provocaciones, tantean y miden la supuesta incapacidad militar de Cuba.
En mayo de 1995, tras la firma de los Acuerdos Migratorios entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, José Basulto y su organización decidieron vincularse con otro grupúsculo criminal: el “Movimiento por la Democracia”, cuyo cabecilla es el connotado terrorista Ramón Saúl Sánchez, testaferro de Posada Carriles y participante en varias acciones de terrorismo contra Cuba, incluido el plan de hacer detonar varios artefactos explosivos en el Cabaret Tropicana de La Habana, en pleno apogeo turístico. La idea de la unión de ambos grupos de terror era organizar y participar el “flotillas” provocadoras, entre el 13 de julio de ese año y el 2 de septiembre.
El 13 de julio de 1995, tres embarcaciones violaron nuestras aguas jurisdiccionales, mientras que cinco aeronaves de “Hermanos Al Rescate” (HAR), junto a una avioneta de otra organización terrorista y un helicóptero penetraron ilegalmente en el espacio aéreo cubano, donde realizaron peligrosos vuelos rasantes sobre nuestras unidades navales, y otras dos avionetas de HAR sobrevolaron la ciudad de La Habana e hicieron filmaciones que se transmitieron en la televisión de Miami.
El 9 de enero de 1996, tres avionetas de Hermanos al Rescate (HAR) violaron de nuevo el espacio aéreo cubano al norte de las playas de Guanabo y Santa María del Mar, y lanzaron octavillas en diferentes puntos del litoral habanero. Días después, el 13 de enero, repitieron la provocación y tiraron propaganda subversiva en distintos puntos del litoral de la capital, para incitar a la realización de acciones contra el gobierno cubano.
Basulto reconoció entonces con jactancia ante las cadenas televisivas de Miami su responsabilidad con las 500 mil octavillas dejadas caer sobre la ciudad de La Habana y subrayó que no le interesaban los llamados de atención del Gobierno cubano.
Al referirse al hecho planteó lo siguiente: “Ellos dicen que yo estuve volando sobre el territorio cubano, algo que todo el mundo sabe y que no he negado nunca”. De esta forma prepotente quedó testificada una vez más la agresión.
La grabación de un programa del canal 23 de Miami testimonió el vuelo del avión 2506 por el Malecón habanero. El periodista que voló junto a Basulto cuenta que los cuatro aviones viajaron “en perfecta formación” para hacerse más visibles y que fueron interceptados por un MIG que los acompañó durante cinco minutos hasta que los HAR se retiraron de la zona sin daños.
Después, este cabecilla de la mafia acudió a la mal llamada Radio Martí, y allí alardeó nuevamente sobre como violó otra vez el espacio aéreo cubano, mientras el comentarista ridiculizó a los cubanos porque a pesar de que despegaron un MIG, no pudieron responderles. Basulto anunció, igualmente, una donación financiera para Concilio Cubano sin revelar la cantidad.
La provocación de estas avionetas originó una indignación generalizada dentro de la opinión pública cubana, preocupada con la posibilidad de una peligrosa escalada de estos grupos contrarrevolucionarios, que se consideraban impunes. El 15 de enero las autoridades cubanas publicaron en la prensa que no tolerarían más violaciones al espacio aéreo y un día después enviaron una nota diplomática a Estados Unidos en la que avisaban que aviones salidos de su territorio habían entrado una vez más de forma ilegal a Cuba. La nota fue la número 45 de esa serie de denuncias.
Un texto del Gobierno Revolucionario sobre estos hechos fue publicado en los principales medios de prensa del país, el 15 de enero de 1996. De esa Nota cabe destacar los siguientes elementos:
“… En cuanto a los últimos acontecimientos es oportuno reiterar que la Revolución nunca ha perdido la paciencia, como lo volvió a demostrar la postura asumida por nuestro Gobierno ante las irresponsables y peligrosas acciones llevadas a cabo el verano del año pasado en las aguas jurisdiccionales y el espacio aéreo de la nación por bandas contrarrevolucionarias que radican en territorio de los Estados Unidos, muy especialmente en el Estado de la Florida.
Sin embargo, esta reiterada paciencia de Cuba no debe ser confundida con una disposición a admitir o reaccionar débilmente ante hechos que una vez más califica de inaceptables y propensos a crear situaciones no deseables ni para Cuba ni para los Estados Unidos…
A los transgresores podemos decirles que Cuba tiene los medios necesarios para garantizar la integridad de su territorio nacional, así como para interrumpir vuelos no autorizados en su espacio aéreo, por lo que los violadores deben estar igualmente dispuestos para enfrentar las consecuencias”.
A partir de esa Nota, el Gobierno Revolucionario impartió en ese momento órdenes precisas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias con la autorización para poner término a esas violaciones e interrumpir esos vuelos.
La escalada se torna extremadamente peligrosa e intolerable para un país soberano, su integridad territorial y su seguridad nacional estaban amenazadas.
El 17 del propio mes otros dos aviones violan de nuevo el espacio aéreo cubano por la misma zona en esta ocasión son aviones tipo Cessna 337, el provocador está eufórico por la impunidad con que actuaba, las autoridades estadounidenses no lo disuaden, pero tampoco logra una respuesta efectiva de Cuba ante sus violaciones. Ambos hechos no favorecen sus ya no tan secretas intenciones de lograr por medio de un pretexto plausible la invasión directa de Estados Unidos a Cuba como respuesta a una acción cubana ante las provocaciones.
Mientras Cuba, durante las tres últimas semanas de enero y las dos primeras de febrero de 1996, no solo hubo un uso mayor del canal diplomático, sino que también se utilizaron las visitas a la Isla de muchas personalidades norteamericanas para expresarles la preocupación sobre estos hechos y la necesidad de demandar de la Administración Clinton un mínimo de sentido común para frenarlas.
Richard Nuccio, asesor del presidente norteamericano William Clinton, para los asuntos con Cuba, reconoció después en un reportaje de la televisión estadounidense que, efectivamente, altos funcionarios cubanos reiteraban el problema de Hermanos al Rescate en casi todas las reuniones con personalidades norteamericanas, y admitió que las advertencias cubanas, extraordinariamente precisas, meses antes del derribo, no despertaron suficiente interés en
El Comandante en Jefe Fidel, en una de sus reflexiones, recordando aquellos sucesos señaló que para el 19 de enero de 1996 había llegado de visita a Cuba el legislador Bill Richardson. Traía, como era habitual, solicitudes de que fuesen puestos en libertad varios presos contrarrevolucionarios.
Al plantearle (Fidel) que estábamos ya cansados de tales solicitudes, le habló de lo que sucedía con los vuelos de Hermanos al Rescate. También de las promesas no cumplidas sobre el Bloqueo. Richardson regresó a los pocos días, el 10 de febrero, y con entonación sincera le expresó al Comandante en Jefe, que “eso no volverá a repetirse, el Presidente ha dado ya la orden de que fueran suspendidos”. La inacabable irresponsable hipocresía imperial.
También se recuerda otra visita muy importante de una delegación de ex jefes militares y ex diplomáticos. El almirante norteamericano retirado Eugene Carroll, del Centro de Información para la Defensa, comentó al programa de televisión CBS “This Morning”, dos días después del derribo de las avionetas, que había visitado Cuba en la primera semana de febrero.
Como parte de esa misión la Delegación había planeado una mesa redonda acerca de las relaciones en la era post-guerra fría, pero para sorpresa de ellos el tópico principal abordado por la parte cubana fueron los sobrevuelos de Hermanos al Rescate. El almirante indicó que los funcionarios cubanos se quejaron en repetidas ocasiones de las incursiones aéreas. El cosmonauta y general de Brigada Arnaldo Tamayo Méndez les preguntó en una de la sesiones, ¿cuál sería la reacción norteamericana si nosotros derribáramos uno de esos aviones? Carrol dijo ante el medio de prensa, que la advertencia la tomaron como un desafío, como una indicación de que las autoridades militares cubanas consideraban la posibilidad de llevar a cabo esa acción, y que al regreso, el 10 de febrero de 1996, informó a los contactos apropiados en el Pentágono esta apreciación. No podían alegar desconocimiento, falta de advertencia, de seriedad ni mala fe de la parte cubana.
La pasiva complicidad e irresponsable permisibilidad del Gobierno estadounidense ante las advertencias de las autoridades cubanas sobre la probable provocación terrorista y subversiva que planeaba Basulto, “Hermanos Al Rescate” y la Fundación Nacional Cubano-Americana, son aun más responsables de las consecuencias del suceso del 24 de febrero con el derribo de las avionetas que los propios ejecutores.
Se sabe que desde una semana antes, el 17 de febrero, altos funcionarios de ese país conocían que se planificaba una provocación para el día 24. Según los testimonios del entonces mayor Jeffrey Houlihan, del “Centro de Vigilancia de Radares del Servicio de Aduanas de Estados Unidos”, fue convocado a una reunión el 17 donde le advirtieron desde Washington que el 24 de febrero, José Basulto y la organización Hermanos al Rescate volarían hacia Cuba con la finalidad de crear un hecho político y debía hacer un monitoreo al detalle. Esa orden se la repitieron el 23; y el 24 de febrero, a las 7 y 45 de la mañana, le reiteraron que produciría ese vuelo.
El 13 de febrero de 1996, 11 días antes, el Departamento de Estado dirigió una comunicación a otras instancias del Gobierno norteamericano advirtiéndoles sobre la probabilidad de que ocurriese algún problema con este grupo que involucrase a Cuba. A pesar de todo esto, el dejar hacer consciente e interesado de esas autoridades norteamericanas trajo consigo que el 20 de febrero de 1996, en un nuevo acto de desafío, otras tres avionetas violaran una vez más el espacio aéreo cubano al norte de Bacunayagua, la Bahía de Matanzas y esa propia ciudad.
También Richard Nuccio insistió el 23 ante el Departamento de Estado sobre la peligrosidad de lo que estaba ocurriendo y dijo ese día al corresponsal de The Miami Herald en Washignton, Chris Marquis, que la organización Hermanos al Rescate había sido llevada a una confrontación con las autoridades cubanas.
La falacia es mayor si se tiene en cuenta que unos días antes del 24 de febrero el Gobierno de Estados Unidos entregó una Nota Oficial, donde le reiteraba (reconocía) a Cuba la existencia de las acusaciones contra Hermanos al Rescate y se agradecía a las autoridades cubanas la cooperación que le estaba brindando.
Por esos días, las autoridades de la aviación cubana emitieron varios “Notams”, avisos muy operacionales, que se difunden en forma de mensajes codificados por una red de telecomunicaciones para uso exclusivo de la aviación, donde señalaban con antelación que había una área denominada Mud-9, que abarcaba a La Habana, y que era una zona restringida, activada, pues se realizarían ejercicios militares allí los días 24, 25, 26, y 27 de febrero. Todos los sistemas aéreos recibieron esa información oportunamente, incluido el aeropuerto de Opalocka, de donde HAR despegaron el 24.
Como se sabe, ese día tres avionetas, en unas de ellas José Basulto, pero, que “casualmente” se quedó alejado, se dirigieron hacia las costas cubanas, ingresando ilegalmente al espacio aéreo cubano. Al instante dos aviones cazas, Mig-29, de la Fuerza Aérea Revolucionaria lanzan bengalas de advertencia y les indican por radio que están violando el territorio cubano, que no tienen autorización para sobrevolarlo. Ante tales advertencias las dos avionetas hacen caso omiso. Vuelven a ser advertidas de lo peligroso de sus incursiones y de los hechos, pues comenzaron a lanzar octavillas.
Ante la impunidad irresponsable con que seguían actuando los pilotos de las avionetas de HAR, los pilotos de combates les realizan una última advertencia de que abandonaran sus acciones, se retiraran, porque de continuar haciéndolos corrían el riesgo de ser impactados por el fuego real de combate de los aviones. Este último aviso también fue desoído y ocurrió el derribo de las aeronaves terroristas.
El incidente provocó múltiples reacciones, entre ellas el pago “compensatorio” a los familiares de los pilotos de HAR, con dinero perteneciente al Estado cubano por los servicios de comunicaciones realizados y no pagados, congelados por orden judicial y decidida arbitrariamente a despojar de sus beneficios al pueblo cubano.
También, en el mes de marzo, el presidente Bill Clinton, ante la disyuntiva de castigar a Cuba, en represalia, mediante una invasión militar o variantes de agresiones armadas (golpes quirúrgicos, bombardeos limitados, etc.), medidas demandadas por la Mafia anticubana de la Florida, encabezada por los legisladores de entonces, Ileana Ros Lethinen, Lincoln Díaz-Balart y Bob Menéndez, el Gobierno norteamericano optó por recrudecer el Bloqueo genocida, al convertirlo en Ley, a partir de la propuesta de los congresistas Jesse Helms y Dan Burton.
Fuentes empleadas para el artículo:
Lázaro Barredo. “A dos décadas del derribo de las avionetas: Relaciones al congelador (III). Cubadebate. 23 febrero 2016.
Ecured. “José Basulto y Hermanos Al Rescate”.
José Luis Méndez Méndez. “Raíces de una provocación”. Cuba en Resumen. 22 de febrero de 2026.
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