Las Tunas.-En el vertiginoso mundo del ajedrez Blitz, donde cada segundo cuenta y los errores se pagan caro, César Alejandro Pérez escribió una página histórica para el deporte tunero.
El Maestro FIDE logró su segunda norma de Maestro Internacional y, se coronó campeón nacional en esta modalidad, convirtiéndose en el único trebejista del Balcón del Oriente cubano en alcanzar este título.
Pérez abrió el torneo con dos derrotas consecutivas y luego hilvanó siete triunfos consecutivos. Con apenas tres minutos de descanso entre rondas, la presión era máxima.
“Tenía que entrar a la competición como me decía mi entrenador Carlos Castellano. No pensar en ganar las partidas que quedaban, sino en ganar la que tocaba”, relató Pérez.
Poco a poco, la estrategia dio frutos. Tras enfrentarse a seis maestros internacionales, comenzó a sumar victorias inesperadas contra rivales que siempre habían sido sus “bestias negras”. Entre ellos, Dylan Berdayes, quien lo había derrotado en tres ocasiones anteriores en partidas clásicas, y Elier Miranda, excampeón nacional.
El momento decisivo llegó frente al Gran Maestro Omar Almeida, uno de los jugadores más fuertes del país, con un Elo cercano a los 2600. Almeida, con blancas y clara ventaja, le ofreció tablas, lo que le aseguraba el tercer lugar. Pero el tunero no aceptó.
“El que tenga miedo a morir que no nazca -aseguró jocosamente- Almeida cometió un error y dejó una torre en el aire. No lo perdoné y terminé imponiéndome».
Con esa victoria, se consagró campeón de Cuba en Blitz, un título nunca antes alcanzado por un tunero. “La alegría no la podía disimular”, confesó.
Al preguntarle por su rival más difícil, Pérez no dudó. “Dylan Berdayes, sin dudas. Era mi ‘bestia negra’ y superarlo fue una demostración de que mi ajedrez evolucionó y que está preparado para retos mayores».
El triunfo de César Alejandro Pérez en el Blitz no solo representa una victoria personal, sino una meta vencida. Desde las derrotas iniciales hasta imponerse frente a grandes ajedrecistas, su recorrido demuestra que la fortaleza mental y la confianza en uno mismo pueden cambiar el rumbo de cualquier partida.
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