Las Tunas.- Con apenas unos años en la élite del taekwondo, la tunera Yoana Hernández se ha convertido en una de las figuras emergentes del deporte cubano.
Su 2025 estuvo marcado por grandes experiencias y resultados que la consolidan como una promesa de cara al futuro.
«Este año hubo muchos puntos positivos, la preparación fue muy buena. Participé en el Campeonato Panamericano del Deporte y en el Open Panamericano. También estuve en un campamento en Honduras donde nos fue muy bien, con mucha energía y una experiencia muy bonita. Allí obtuve la medalla de oro en individual y en equipo», relató la joven atleta.
La selección femenina de taekwondo de Cuba, a la que pertenece, es reconocida por la unidad de sus integrantes.
«Verdaderamente el equipo está muy unido, nos apoyamos entre todos. Somos como una familia y así vamos a crecer junto con esa unidad», asegura Hernández, convencida de que la cohesión es una de las principales fortalezas del plantel.
El deporte corre por sus venas. Su madre fue una destacada hockista, Brizaida Ramos y su padre un reconocido halterista, Yoandris Hernández. Sin embargo, Yoana eligió otro camino: «Para mí es un orgullo ser hija de dos grandes figuras. Me decidí por el taekwondo porque es un deporte individual, olímpico, y desde pequeña siempre quise ser campeona olímpica. Me gustó desde el inicio y hoy soy parte de la selección nacional».
El apoyo familiar ha sido fundamental. «Siempre están conmigo en cada evento, salga bien o mal. Me llena de emoción ver que estén orgullosos de mí», confiesa.
También sus amistades celebran sus logros, conscientes de que aún es muy joven y tiene mucho por crecer. En ese camino, su entrenador ha sido clave: «El profe Arnoy fue quien me formó desde que empecé en el deporte. Me ha enseñado todo lo que sé y siempre me apoya para que sea mejor atleta y mejor persona».
El horizonte de Yoana está claro: los Juegos Olímpicos de Los íngeles 2028.
«Siempre ha sido mi sueño. Si no es en este ciclo, quizás sea en el otro, pero algín día tendré que ir», afirma con determinación. Mientras tanto, sus metas inmediatas apuntan al 2026: «Están los Juegos Centroamericanos y espero ir al clasificatorio, obtener el boleto y tener un buen resultado allí».
Con juventud, talento y una familia que la respalda, Yoana Hernández se proyecta como una de las grandes esperanzas del taekwondo cubano, llevando consigo el sueño olímpico que la inspira desde niña.
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