Odalys Mastrapa: una mujer con el corazón en el pueblo

Odalys Mastrapa: una mujer con el corazón en el pueblo

A Odalys Mastrapa Mariño la he visto desde que tengo memoria inmersa en los ires y venires de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Las reuniones en el barrio para coordinar todo tipo de actividades siempre han estado lideradas por ella, algunas veces por su condición de delegada de la circunscripción y otras, simplemente por su apego a la gente. Por ello, cuando busco un referente de federada su nombre viene solo.

“Desde el año 2007 fui seleccionada como delegada del Poder Popular, responsabilidad a la que me he entregado por alrededor de 10 años, pues solo en un mandato no tuve que asumirla. El delegado representa al pueblo que lo eligió y entre sus funciones está la atención de las preocupaciones de su gente y su tramitación.

“Por mi profesión de económica, durante muchos años he sido la presidenta de la comisión que atiende los asuntos financieros y por esta vía he puesto mi granito de arena en la solución de algunas preocupaciones de la población”.

Por estos días en que la Covid-19 golpea fuertemente a la familia cubana, Odalys detiene su paso siempre en la casa del enfermo, del necesitado. Aun desde esa distancia necesaria esta mujer cubana acerca su vocación humanista a la gente, por personas como ella “estamos más unidos.

“No podemos reunirnos como antes, pero hemos seguido cumpliendo las tareas en estrecho vínculo con el pueblo. Es ahí donde actúan los Comités de Defensa de la Revolución, la FMC, acercándose a la familia, preguntando qué necesitan, cómo se les puede ayudar”.

La obra de Odalys emana desde su casa, en ese seno ha encontrado el apoyo de toda su familia y el reflejo de sus virtudes también en su hija, quien ha asumido responsabilidades en la FMC y representado a la organización al máximo nivel.

“Tengo la dicha de contar con una familia que me apoya incondicionalmente, de ahí los resultados. Mi esposo me ayuda siempre y mi hija ha seguido mis pasos. En estos momentos está apoyando las labores en un centro de aislamiento, de forma desinteresada. Ella también es incondicional en la comunidad, en tareas tan importantes como el proceso de vacunación”.

Odalys Mastrapa Mariño ha dedicado buena parte de su vida al pueblo. Su voz calmada ha sido escuchada con atención por muchas personas, todas diferentes. Algunos cuando tienen un problema dicen “ve a casa de la delegada”, porque confían en su gestión y aunque como bien recalca en ocasiones no se puede, en su hogar la puerta nunca ha sido cerrada para nadie.

/mga/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos en Twitter y Youtube

Artículos relacionados

Luis Orlando Feria: he llorado la pérdida de un paciente

Edelmis Cruz Rodríguez

Alcides Vicente: mi barrio México y yo

Miguel Díaz Nápoles

Trabajo y sonrisas, manos y rostro de una mujer rural

Yenima Díaz Velázquez

Escribir Comentario