Para desde la música aprender a escuchar
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Para desde la música aprender a escuchar

Las Tunas.- En proporción directa a aquella sabia creencia popular que reza, somos lo que comemos, referente a los hábitos alimenticios y la salud, podría asegurarse con total certeza, que cada uno de nosotros: somos lo que escuchamos.

Y es que si de música se trata, los géneros y formas de expresión son tan variados como las personas y su manera de identificarse con cada cual, sin dudas, una muestra de cómo pensamos y nos comportamos ante la vida.

Cierto que no es una fórmula exacta, existen excepciones, hay música para bailar encargada de ocupar determinados espacios y momentos, pero la que está en las listas de reproducción, esas del consumo diario, son nuestro espejo.

Un espejo al que quizás algunos, si se detienen a escuchar de verdad, por un segundo, sientan temor acercarse y mirar su reflejo. Si saturamos al cuerpo de comida chatarra, la salud física decae, ¿qué piensan le ocurra al cerebro si lo llenamos de música banal?

No se trata de declarar guerras al reguetón, al trap y sus variantes, ni de tener que escuchar a Mozart, Bethoven o Bach para tener buenos gustos musicales. ¡No! Se trata de llevar a nuestros oídos letras que nos emocionen, nos inspiren y, ¿por qué no? Nos enseñen a mirar, nos hagan crecer desde el alma y el espíritu.

Cuba, reconocida en el mundo por su amplio pentagrama, tan rico como diverso, es ejemplo vivo de buena música, desde los tradicionales (son, danzón, guaracha y salsa) hasta los alternativos y contemporáneos (trova, jazz, hip hop, rock y pop latino). Mucho en lo que escoger, mucho por defender.

Sin embargo, la mayoría apuesta por lo fácil, y digo la mayoría porque no son sólo los jóvenes quienes reproducen en altavoces lo más banal de la manifestación, letras vacías, estereotipadas, patrones rítmicos repetitivos y carentes de interpretación.

En ocasiones, sólo por no darle oportunidad a algo más, por no detenernos a pensar cuál es el legado que nuestra generación está dejando en materia musical, ese que mañana, hablará por todos.

Démosle espacio a lo diferente, dediquemos un momento a escuchar, a vivir la música que es la banda sonora de nuestros días, nunca es tarde para abandonar la comida chatarra y convertirnos en seres aún, más saludables.

/nre/

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