Exhortan en Las Tunas a prevenir y tratar la insuficiencia renal crónica

Exhortan en Las Tunas a prevenir y tratar la insuficiencia renal crónica

Exhortan en Las Tunas a prevenir y tratar la insuficiencia renal crónica
El nefrólogo José Luis Rodríguez López evalúa a una de las pacientes. (Fotos de la autora).

Las Tunas.- En Las Tunas mil 772 personas viven con insuficiencia renal crónica, enfermedad que cada vez suma más pacientes y en el municipio cabecera, junto a Puerto Padre y Majibacoa, la incidencia es mayor.

Hoy en esta oriental provincia cubana se dializan tres veces a la semana 122 pacientes, en los tres servicios de nefrología del territorio, donde mejora la calidad del proceder al usar medicamentos menos invasivos a la salud como el bicarbonato de calcio.

El nefrólogo José Luis Rodríguez López con casi 30 años de experiencia en esta especialidad explicó que dedicar al riñón un día en el año, es una iniciativa muy importante para elevar la conciencia sobre los cuidados, sobre todo con las dietas, y prevenir así la enfermedad renal crónica, convertida en la actualidad en una epidemia mundial.

Rodríguez López enfatizó que las estadísticas señalan una equivalencia entre la población masculina y femenina que padece la enfermedad, pero muchos estudios en América Latina y en Cuba aseguran un mayor incremento de la prevalencia de la enfermedad renal crónica en mujeres, que coincidentemente este año el Día del Riñón se celebra el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Se dice que la mujer tiene mayor riesgo de contraer infecciones urinarias, una enfermedad inmunológica como el Lupus Eritematoso, que a través de una nefritis lúpica produce un daño renal crónico. Cuando analizamos la mortalidad se dice que fallecen 600 mil mujeres al año por enfermedades renales, y es la octava causa de muerte en el mundo, señaló el nefrólogo.

La mujer embarazada y con daño renal constituye un problema a nivel mundial y es una preocupación de nuestro Sistema de Salud Cubano la atención esmerada, especializada, y el seguimiento para lograr su bebé y salvar a la madre, acotó el doctor.

Este especialista insistió que hay factores como hipertensión arterial, proteinuria, que pueden ser detectados antes de que produzca la eclampsia y la insuficiencia renal aguda en una mujer embarazada; en nuestros servicios de terapia intensiva y hospitales son frecuentes los casos con complicaciones de este tipo.

«Tenemos mujeres embarazadas que han recibido un trasplante y estamos enfrascados en lograr un mejor manejo y monitoreo de ellas», precisó José Luis.

Sobre los factores de riesgo de la enfermedad renal crónica el especialista en nefrología comentó que existen algunos que no son modificables como el sexo y la edad, pero entre los modificables reseñó el sedentarismo, desencadenante de obesidad y se considera que hay mayor posibilidad de provocar diabetes e hipertensión arterial, las dos causas fundamentales de que ingresen pacientes a los servicios de diálisis.

El doctor recomendó chequear la tensión arterial con frecuencia y conocer los niveles de azúcar en sangre, creatinina, ácido úrico, colesterol y triglicéridos; mientras llamó a visitar servicios de salud para descartar patologías y ganar en educación sanitaria, lo que contribuiría a evitar esta enfermedad tan grave.

Entre otras actividades el doctor contó que en este día hicieron algunas intervenciones con informaciones nuevas para elevar la calidad en la detección de estos pacientes y su tratamiento. Además, los trabajadores del principal servicio de nefrología de la provincia, hicieron una pesquisa entre sus trabajadores para detectar marcadores de la enfermedad, en aras de contar con un personal saludable y justo porque los profesionales son de las personas que más descuidan su estado de salud.

Exhortan en Las Tunas a prevenir y tratar la insuficiencia renal crónica
La enfermera Lucía Álvarez Surí.

Una vida entre las consecuencias de un fallo renal…

Lucía Álvarez Surí conoce bien los avatares que puede provocar un riñón. Desde hace 35 años forma parte del servicio de nefrología del Hospital Provincial de Las Tunas y cuenta ahora con satisfacción cómo ha mejorado la atención al paciente que requiere hemodiálisis con el crecimiento de riñones artificiales de mejor tecnología, frente al ascenso de la enfermedad renal crónica.

Con el uso del bicarbonato toleran mejor la hemodiálisis, no hacen hipertensión y muestran una salud con mayor calidad, dijo Álvarez Surí.

«En estos momentos se dializan 25 pacientes en Puerto Padre, 13 en el nuevo centro de Amancio y 84 en el Hospital Provincial donde tenemos 20 riñones artificiales, a los que acuden pacientes de los municipios de Las Tunas, Manatí, Jobabo y Majibacoa.

«Además, fue un logro concebir en nuestro servicio para adultos en el Hospital Ernesto Guevara, un salón para la nefrología pediátrica, lo que evita los viajes de pacientes y familiares a Santiago de Cuba, y dispone de un personal entrenado en esa oriental provincia y en la capital del país, conocimientos que se han ido extendiendo al resto del servicio, e incluso contamos con un nefrólogo pediatra».

¿Cómo se aprecian los trasplantes en Las Tunas? ¿Tenemos resultados?

«Sí, muy bien. Tenemos más de 50 pacientes trasplantados, ocho aptos ya para el proceder y 19 estudiándose para incluirlos en el programa».

Vigías de sus vidas…

Dunia Batista es enfermera asistencial en el servicio de nefrología del Hospital Provincial de Las Tunas y tras nueve años de labor narra que es complejo, pero le gusta trabajar con ellos, porque son pacientes difíciles y ya los conoce, al ser estables allí. Los reconoce como familias.

Yuneisy Mora lleva cinco años en el servicio y cuenta que ha sido una experiencia muy bonita, mientras coincide con que son pacientes difíciles, porque de pronto están bien y se complican, hacen hipotensión y de inmediato hay que medicarlos y actuar; es muy importante para ella saber que contribuye a salvar sus vidas.

Tratamos de ponernos en su lugar, comprenderlos, porque es muy difícil tratar con esa enfermedad, confesó Yuneisy.

La joven enfermera llamó a la Atención Primaria de Salud a trabajar más para detectar los casos y a la población a tomar interés en chequearse.

Entre tres pacientes conectados a la máquina de hemodiálisis y un ambiente de monitoreo constante de su evolución,  Yainicel Espinosa dijo que es una labor de sacrificio, porque le coge tanto cariño a los pacientes que cuando fallecen es triste.

«Es un día sí y uno no que los vemos. Es complejo, casi más con ellos que con la familia en la casa. Yo estoy muy preocupada por la enfermedad renal crónica que considero debe ser diagnosticado desde la base, la atención primaria de salud; deben realizarse el chequeo y tomarse los medicamentos, porque a veces saben que tienen la patología y se descompensan. Hay que cuidarse».

El reto de vivir…

Ana María Partido Velázquez ya casi llega a los 50 años y desde hace ocho su vida cambió de rutina. Tres veces a la semana viaja desde el municipio de Majibacoa, donde reside, para practicarse el proceder que garantiza su vida. Pero no se deja vencer por su enfermedad renal crónica y asegura que hace todo en la casa como cualquier otra mujer cubana, mientras cuida con esmero de su hija.

A veces llego a las colas y la gente no me cree que tenga esta terrible enfermedad, porque yo ando activa, normal.  

Tras 22 años con una severa hipertensión arterial, que inició en el proceso del parto de su hijo con una consiguiente preeclampsia, debutó con el problema de salud.

«Este servicio es muy bueno; los enfermeros y médicos nos atienden bien. Cuando uno tiene un problema siempre están al tanto. Llevo años estables; aunque ahora tuvieron que ponerme catéter porque tengo el brazo de la fístula inflamado. Ya me trasplante una vez, pero no me sirvió el riñón».

En su rostro se aprecian los golpes de la enfermedad que le ha tocado vivir, pero su voluntad brota de sus labios con cada palabra y en ese sentimiento de orgullo que siente como cubana.

Su coterráneo José Antonio Domínguez Vidal tiene 45 años y una obstrucción le provocó su insuficiencia renal. Ahora espera un trasplante, mientras enfatiza que en el servicio se siente bien, se la pasan jaraneando y lo acogen como si fuera su familia.

«Cuando pequeño me daban unos cólicos nefríticos muy malos, y ya hace dos años que empecé con la hemodiálisis. Yo hago mi vida normal».

Tres veces a la semana poco más de la 6:00 de la mañana hasta su casa del poblado de Viviendas, en Majibacoa, llega un taxi que lo conduce hasta el centro de salud donde se realiza la hemodiálisis y cerca del mediodía ya está de vuelta sin que le cueste nada a su bolsillo el traslado, ni el proceder, por eso se siente agradecido de la Revolución.  

Este segundo jueves de marzo es el Día Mundial del Riñón, una excelente jornada para pensar en serio acerca de la salud de órganos esenciales del cuerpo y que cada vez se encuentran en mayor peligro.

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