Cultura

Danza: movimiento y sentido

Danza: movimiento y sentidoLas Tunas.- Cada 29 de abril se celebra en varios países el Día Internacional de la Danza, como una oportunidad para que los artistas salgan a las calles y den lo mejor de sí al público, desde el escenario.

En la ciudad de Las Tunas el Consejo provincial de las Artes Escénicas se ha hecho eco del festejo durante esta semana con el evento Danzarticulada, que ofrece su mejor jornada este sábado, con el slogan «Un encuentro unánime para una ciudad que se mueve diferente».

Hoy concluye el evento con la reposición del performance La negación del No, en la plaza cultural, mientras que en la noche la compañía folclórica Onilé presentará el espectáculo Tradiciones, en el cabildo San Pedro Lucumí.

Mas, la magia que trae la danza no se limita a una fecha en el calendario, e irradia su sentido a quienes con el dominio de la técnica, o como aficionados, insisten en seguir los movimientos que dicta.

Artista sin libreto

Para Leandro Pino Gómez, miembro del movimiento de artistas aficionados de la Universidad de Las Tunas, la danza constituye oxígeno, además de la oportunidad de estar más cerca de las raíces de la cultura cubana.

«Realmente estar inmerso en todo el proceso de este rico movimiento tradicional de la universidad cubana, forma parte más bien de nuestro propio comportamiento diario como estudiantes.

«Es muy afortunado contar con un movimiento que desde su mismo seno se forme y se desarrolle a tanta amplitud, que incluso permite sembrar dentro de sus canteras e incluirlas dentro del catálogo de la excelencia de los grandes espectáculos cubanos», comentó el joven.

«Por lo tanto yo considero que desde la danza, desde cualquier manifestación, se es rico y se es afortunado con participar y estar en las filas del movimiento de artistas aficionados».

Como miembro de la compañía Euforia de la universidad, Leandro Pino ha participado en las jornadas de celebración que han tenido lugar en la ciudad de Las Tunas por el Día Internacional de la Danza.

Para él, la defensa de lo más autóctono del territorio es prioridad y un elemento siempre presente en el quehacer de su grupo.

«Nosotros lo primero que tenemos que desarrollar es puramente la tradición cubana, ahí radica nuestra esencia, nuestro fomento, aunque no nos alejemos de nuestro tiempo, porque somos jóvenes; pero siempre tenemos marcada esa línea, de la tradición cubana, esa rica danza, y siempre buscamos esa espectacularidad y esa versatilidad dentro del arte.

«Actualmente en Euforia contamos con tres instructores, quienes nos ayudan incondicionalmente. En el contexto universitario nos dan todo el apoyo y la preparación para desarrollarnos como artistas, ahora aficionados, esperemos que en un futuro seamos del elenco profesional».

El joven es de las personas que desde la afición manifiestan entrega y pasión por cada paso aprendido, de los que desde la práctica y el atrevimiento han conseguido en la danza una amiga gentil que le enseña la grandeza de sus vericuetos y la desnudez de su alma, como elíxir más efectivo para cautivar al público.

Como él son muchos los que desde los centros educativos, de trabajo y en las casas de la cultura aprenden de ritmos, vueltas y compases con los que dominar el escenario, y quienes aportan vida a un movimiento que aún puede dar más luz.

Comprometidos con la tradición

La compañía folclórica Onilé es actualmente la única profesional que existe en la ciudad de Las Tunas. Con más de dos décadas alimenta la tradición franco haitiana con el sonar de los cueros y el compás de los pies sobre el tablado.

Su directora, Lidia Josefina Taylor Johnson, es el alma que impulsa su desandar seguro.

«Hemos hecho un trabajo con jóvenes empíricos, de barrios, de donde salieron muchos de los integrantes de la compañía. En la actualidad todos están evaluados en primer y segundo nivel.

«Gracias a este trabajo, que es de años, tenemos resultados, y nos sentimos orgullosos de saber que Las Tunas tiene una compañía que representa y rescata las tradiciones culturales, no solamente en el ámbito de la especialidad, de lo yoruba, lo congo, lo haitiano, sino también lo campesino, ya que el territorio es una fuente fuerte de las tradiciones campesinas».

La compañía Onilé se fundó en el año 1995 en la casa de la cultura Tomasa Varona. Su directora también ha recorrido con ella el camino desde instructora de arte hasta bailarina y coreógrafa.

«Con los trabajos investigativos que se realizan, nosotros nos fuimos a la búsqueda de las tradiciones, una de las líneas estéticas de la compañía. En estos años agradecemos saber que el pueblo de la provincia y de Cuba nos sigue y ve la calidad profesional y estética que tiene el grupo».

Taylor Johnson además refiere que es también un privilegio luchar por el patrimonio de la danza en Cuba, principalmente el folclor que es una de las raíces más profundas que tiene el país.

Como fuerte defensora y reflejo de la tradición y la realidad, la compañía Onilé está hoy al centro del movimiento danzario en Las Tunas.

Su capacidad para resistir con fuerza tiempos diversos y siempre marcar con su singularidad el escenario, le permite alimentar el imaginario de un público que también siente en las venas el sonido y voz de los ancestros en la mezcla cultural de su arte.

/YDV/

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