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Miércoles, 25 de Enero de 2012 08:23 |
 Leonel José Pérez Peña
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Las Tunas.-Las hojarascas que caen de los árboles forman una colcha en el suelo; la ventisca las remueve, los rayos del sol las recalienta hasta convertirlas en material volátil de fácil combustión por la extrema sequía. Solo hace falta una chispa, chispa que puede venir por negligencias humanas y de ahí, el incendio forestal.
En los últimos 12 años en la provincia de Las Tunas se reportaron 218 incendios forestales, todos por irresponsabilidades de las personas que transitan o viven en las colindancias boscosas, que al no cumplir las medidas de seguridad propician las propagación de las llamas al lanzar colillas de cigarros encendidas, no emplear mata chispas en los tubos de escapes de los autos, provocaron dañados cuantificados en cuatro mil 252 hectáreas y pérdidas económicas ascienden a 26 millones de pesos.
Las pérdidas económicas directas a la reserva forestal, ascendieron a los seis millones de pesos, y se deducen en 20 millones los perjuicios ocasionados a la fauna y al suelo, así como otros daños medioambientales por emisión de gases y partículas nocivas a la atmosfera, cuyos efectos agrava la situación del clima y la biodiversidad en la región del país donde están más degradadas las áreas cultivo.
Según las estadísticas del Servicio Estatal Forestal del 2011 Las Tunas figura entre las cuatro provincias más desforestadas del país, con menos del 15 por ciento de su territorio cubierto de bosques, (Guantánamo es la de mayor superficie ocupada con un 45 por ciento) traducida en las 95 mil 827 hectáreas de naturales por una deficiente reforestación debido a varias causas.
Para reducir las probabilidades que el fuego complique aún más la situación forestal del territorio, al comenzar el año los principales tenedores de bosques son la Empresa Nacional de Flora y Fauna y el Servicio Estatal Forestal, habían construido trochas cortafuego, reparado caminos y constituido Brigadas Profesionales de Bomberos con equipamiento de punta para la extinción de fuego y Puntos de Observaciones que garantiza el aviso temprano.
El período crítico de prevención de los incendios forestales se inició el primero de enero y se extenderá hasta el 31 de mayo, etapa en la que se han activado los programas de prevención, y se realizan actividades de saneamiento de los bosques tales como poda de árboles y la extracción de material combustible.
Las principales medidas de protección se han dispuestos en las dos áreas protegidas de interés nacional con que cuenta la provincia ubicadas en zonas de Jobabo conocida como Monte Cabaniguán en y La Isleta en Manatí, así como el importancia local Monte Naranjito que todos los años se degrada por los incendios que tienen lugar en sus colindancias con las áreas cañeras del Central Majibacoa, donde radica en la actualidad un centro de observación que monitorea su seguridad.
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