
Iris Hernández Rodríguez
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La provincia de Las Tunas no cuenta en su superficie con ninguno de los grandes centros científicos cubanos, que han ido escalando puestos de reconocimiento internacional. En cambio, esto no significa en modo alguno que no disponga de una infraestructura para investigar. Muy diferente a lo que una imagen engañosa pudiera sugerir aquí se hace ciencia desde la cotidianeidad; en los centros productivos, de servicios, en las universidades... De hecho, esta constituye una particularidad de la provincia en la rama de referencias.
Mucho de lo que allí se obtiene –proyectos, productos, tecnologías, normas o procedimientos- luego se generaliza en comunidades o entidades productivas a nuestro alrededor, para beneficio colectivo y en la búsqueda de soluciones a problemas de índole económica o social.
Algunos de los resultados de mayor impacto en la última etapa se relacionan con elevar los rendimientos y la eficiencia en la producción azucarera y en la agricultura no cañera; una nueva tecnología para la preparación de suelos, el manejo de la reforestación de dunas en ecosistemas costeros y la implantación de sistemas computarizados en la producción de muebles.
No obstante, otras investigaciones para acercar las universidades a la comunidad, el proyecto de desarrollo sostenible en cooperativas y comunidades o los esfuerzos por el rescate de especies de la flora o la fauna en peligro de extinción, constituyen frutos de la ciencia que, quizás no puedan cuantificarse, sí repercuten en la cultura ambiental de los ciudadanos, en alcanzar una armonía en la relación hombre- naturaleza o en la sugerir vías para producir con limpieza, es decir, sin afectar el entorno.
Para quienes hacen ciencia en el territorio, 690 kilómetros al este de La Habana, su labor creciente resulta apreciable también en algunos de los indicadores que miden el desarrollo integral de Las Tunas. Tal es el caso del programa de construcción de viviendas, la producción azucarera, la reducción de carga contaminante o el sobrecumplimiento del plan de producción mercantil.
Algunas de las insatisfacciones de los tuneros y las tuneras de ciencia están en estrecho vínculo con la necesidad de que ese programa se corresponda con las principales prioridades de la provincia, acortar el tiempo que media entre la obtención de un resultado y su aplicación práctica y la superación postgraduada de acuerdo con las inquietudes individuales. Además, todavía resta incrementar la innovación tecnológica en función de la eficiencia y competitividad de las entidades, ganar cultura en materia de propiedad industrial y el uso intensivo de las nuevas tecnologías de la información, sobre todo de Internet.
Aun cuando los científicos de Las Tunas no disponen de laboratorios sofisticados o de todas las condiciones para la investigación, están empeñados en dedicar su talento y su tiempo cotidiano en aportar soluciones para el desarrollo del territorio y de sus habitantes.


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