
Iris Hernández Rodríguez
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En el lenguaje de todos los días para los discapacitados, “andar” no necesariamente implica piernas y brazos, “bailar” no precisa más que movimientos de hombros y cantos al aire, “limitación” está en desuso. Son una hermandad en espíritu, una fortaleza por el poder de sus acciones, una Asociación con personalidad jurídica reconocida por el Ministerio de Justicia de la República de Cuba.
Desde el 14 de marzo de 1980, la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM) es una realidad que avanza organizada en cada fragmento de nuestro archipiélago. En la provincia de Las Tunas actualmente está conformada por cuatro mil 828 asociados con algún tipo de discapacidad cuya inserción y apoyo a actividades socialmente útiles merece un alto reconocimiento.
Lograr la total integración de los discapacitados a las comunidades dirigida a elevar la calidad de vida de estas personas, y un funcionamiento orgánico en correspondencia con la actual coyuntura de reordenamiento en el país, constituyen las principales prioridades de la labor de la Asociación.
En las sedes tuneras falta completar los ejecutivos, con énfasis en atraer a los jóvenes afiliados para asegurar el relevo. Pero, sobre todo, se requiere mayor integración de los factores en los barrios para brindarles oportunidades de integración a los discapacitados.
Según Mabel Ballesteros López, presidenta de esta organización, todavía falta mucho por elevar la cultura de la discapacidad entre los cubanos. De ahí que el programa de accesibilidad no solo requiere de recursos, sino de cambios que permitan convocar más a estas personas, alcanzar mayor entendimiento y acciones que se concretan en los barrios a partir de los derechos a disfrutar de una vida plena como ha sido parte de la política social de la Revolución.
“El solo hecho de estar aquí y reflexionar en cómo ser mejores como organización y aportar más al país, es ya una oportunidad para los discapacitados y logro de nuestro proceso social”, dijo la presidenta de la ACLIFIM que trabaja “por un futuro sin barreras, de total accesibilidad y plena integración social para las personas con discapacidad”, según la presentación de su sitio Web.
En Las Tunas, los discapacitados se han abierto espacio como artesanos, entrenadores de atletas de alto rendimiento, deportistas en sí mismos, y una amplia gama de oficios y profesiones que le permiten concretar sus derechos ciudadanos.


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