
Iris Hernández Rodríguez
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Las duras limitaciones que planteó a Cuba la caída del campo socialista condujeron a lo que se conoce como el Período Especial, cuando la economía nacional tocó fondo y afectó, sin excepciones, todos los sectores de la sociedad. Para la prensa significó, entre otros efectos, reajustes en las plantillas, reducción de la frecuencia y número de páginas de las publicaciones impresas; y la Radio y la Televisión debieron reducir la cantidad de horas al aire.
El paso de diarios a semanarios de todos los periódicos fue una de las medidas relativas al Periodismo que devino un cambio brusco de mentalidad, del cual muchos no nos hemos recuperado. La consideración de esta profesión como una suerte de sacerdocio de 24 horas, se vio lastrado con la entrega de materiales que debían mantenerse a tono con los principales acontecimientos de la semana sin perder la esencia informativa y novedosa, pero a la vez intemporal.
La llegada de Internet nos ha devuelto esa práctica del diarismo. Este medio acepta cuantos materiales periodísticos pretendamos publicar solo con cumplir el abc del llamado lenguaje digital, y si se incluye audio, vídeo, antecedentes, noticias relacionadas… pues mucho mejor y completo será nuestro trabajo.
Para los periodistas cubanos, el recurso humano y la superación profesional siguen siendo las principales herramientas para atemperarse al mundo 2.0. De ahí que nos planteemos la actualización sistemática de nuestros perfiles de Twitter y Facebook hasta en las madrugadas y en días festivos.
Los profesionales de este archipiélago –con el único requisito de la voluntad para hacer- también asumimos como una misión en las Redes Sociales aportar elementos de nuestra vida cotidiana para esclarecer tergiversaciones, campañas de desinformación y ataques a nuestro proyecto político, social y económico.
La originalidad, la visión personal de los hechos, elaborar contenido propio, inteligente, son modos de hacer que pretendemos aplicar a diario. Aun así, nos falta compartir más, socializar el conocimiento en este sentido. La credibilidad, los argumentos sólidos y el mejoramiento permanente siguen siendo nuestros principales aliados.


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