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Un asesino en cada casa de Cuba
Viernes, 14 de Octubre de 2011 07:10
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La escasez de máquinas cosechadoras y otros recursos limita considerablemente el desarrollo del programa arrocero. Pero el bloqueo obstaculiza el acceso de Cuba a fuentes de financiamiento.La escasez de máquinas cosechadoras y otros recursos limita considerablemente el desarrollo del programa arrocero. Pero el bloqueo obstaculiza el acceso de Cuba a fuentes de financiamiento.
Sin sistemas de riego para el fomento de pastos y forraje, la sequía causa graves estragos en la masa ganadera. A causa del bloqueo, Cuba debe adquirir ese tipo de tecnología en Europa, a un costo muy alto, en virtud de los precios y de la lejanía, que encarece los seguros.Sin sistemas de riego para el fomento de pastos y forraje, la sequía causa graves estragos en la masa ganadera. A causa del bloqueo, Cuba debe adquirir ese tipo de tecnología en Europa, a un costo muy alto, en virtud de los precios y de la lejanía, que encarece los seguros.
La imposibilidad de importar piensos o los necesarios insumos para producirlos, hace que la carne escasee y los precios al consumidor se mantengan siempre altos.La imposibilidad de importar piensos o los necesarios insumos para producirlos, hace que la carne escasee y los precios al consumidor se mantengan siempre altos.


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Informe de Cuba contra el bloqueo-2011

raul_estrada_zamoraRaúl Estrada Zamora
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La guerra económica que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace medio siglo es tan abarcadora y sistemática, y procura de tal forma matar al pueblo de hambre, que va mucho más allá de obstaculizar la entrada de alimentos al país: también busca anular la capacidad de producirlos internamente.

Ejemplos hay por doquiera, pero bastaría con mencionar solo algunos, circunscritos a la provincia de Las Tunas, que cuenta con 532 mil habitantes y cuya capital, de igual nombre, se ubica a 690 kilómetros al este de La Habana.

Cierto que este territorio es el más seco de Cuba, con un promedio histórico de lluvias de apenas mil 038 milímetros por año, y cuenta con suelos muy deteriorados, todo lo cual provoca bajos rendimientos en la agricultura, la ganadería y otras ramas.

También es verdad que a esas causas se suman deficiencias y errores humanos en el manejo de la tierra, los cultivos y los animales, y en la administración de los recursos. Pero no hay una sola actividad en los campos, o en la infraestructura de apoyo al sector agropecuario, que no reciba el fuerte impacto del bloqueo estadounidense, sin tampoco obviar los efectos de la crisis económica mundial y el cambio climático a nivel planetario.

Sin ir más lejos; en 2011 Las Tunas quedará muy por debajo de lo previsto en programas que, como el del arroz, los frijoles y la leche, son determinantes para la seguridad alimentaria de la población y con vistas a sustituir costosísimas importaciones. Una de las causas fundamentales es la severa sequía que azotó a la provincia, incluso durante casi todo junio, hasta hace poco el mes más lluvioso del año.

Como es sabido, entre otras acciones, Estados Unidos persigue a todo el que comercia con Cuba, impide el acceso de la Isla a fuentes internacionales de financiamiento, obstaculiza en lo posible la transferencia de tecnologías y el intercambio académico y científico-técnico con profesionales cubanos, además de boicotear las exportaciones de productos agropecuarios mediante las cuales captar divisas frescas.

En virtud de ese enorme cúmulo de obstáculos, Las Tunas no dispuso oportunamente (ni dispone) del petróleo, los tractores, las máquinas cosechadoras, los paquetes tecnológicos (léase: herbicidas, insecticidas, fungicidas, fertilizantes), las variedades de semillas apropiadas, ni los sistemas de riego que se necesitan para garantizar aceptables resultados en dichos programas.

Ha habido falta de previsión en algunos casos, eso también es cierto; pero muchas veces, cuando parecía que todo marchaba a pedir de boca, llegaba la noticia de que el esperado barco no entraría a puerto hasta no se sabía cuándo, o que el proveedor canceló el envío por presiones, ya se sabe de quiénes.

En el caso de la ganadería, la alimentación depende casi exclusivamente de los pastos y las áreas de forraje, en especial caña de azúcar y king grass, sin embargo, en plena intensa sequía, sin posibilidad de irrigar las plantaciones, esa vegetación por lo general perece, las fuentes de abasto de agua se secan y las reses se depauperan o mueren, con el consiguiente perjuicio a la producción de carne y leche.

Para mayor tragedia, tampoco se dispone de los medicamentos, las vacunas, los sueros y los reactivos de laboratorio necesarios, pues aunque la empresa cubana Labiofam produce casi la totalidad de las medicinas que requiere el sector pecuario, el bloqueo le impide adquirir los insumos y tecnologías indispensables.

Esta situación afecta igualmente a las ramas porcina, avícola, ovino-caprina y la cunicultura, algunas de las cuales reciben ayuda de organizaciones no gubernamentales (ONG), pero muy limitada porque también esas instituciones son víctimas del asedio y la persecución impuestas al mundo por el extraterritorial bloqueo yanqui contra Cuba.

Otro tanto ocurre con los cultivos varios y los frutales, golpeados no solo por la escasez de petróleo, medios de transporte, sistemas de riego y fertilizantes, sino además por no contar las Tunas (ni el país, por supuesto) con apropiadas variedades y tecnologías para diversificar y aumentar suficientemente las producciones.

Y esto a pesar de  que en el territorio nacional existen numerosas  instituciones biotecnológicas y de otro tipo, con profesionales del más alto nivel científico dedicados a buscar soluciones; pero también hasta esos centros e investigadores llega la larga y criminal garra del bloqueo.

A consecuencia de esa política, que según las leyes internacionales clasifica como un delito de genocidio, a diario los tuneros ven menguadas sus posibilidades de consumo, tanto en cuanto a la cantidad per cápita de comida, como a la variedad y calidad de los alimentos.

Y es que desde hace 50 años, día a día, minuto a minuto, en cada casa cubana hay un asesino llamado bloqueo, oculto muchas veces bajo el eufemístico nombre de embargo.

El próximo 25 de este mes el mundo se encargará de desenmascararlo, por vigésima ocasión consecutiva, cuando en la Asamblea General de las Naciones Unidas se someta a votación el proyecto de resolución titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

 

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