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El que siembra su maíz…
Domingo, 16 de Octubre de 2011 06:50
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Agricultura urbana y suburbana.De acuerdo con la FAO, el programa de agricultura urbana y suburbana que Cuba desarrolla es único en el mundo, por eso Naciones Unidas tiene el propósito de extender esa experiencia a otros países.
A pesar del bloqueo de Estados Unidos, que obliga a adquirir los sistemas de riego en la distante Europa y a un costo muy alto, Las Tunas lleva adelante su programa de inversiones para suministrar agua a las plantaciones.A pesar del bloqueo de Estados Unidos, que obliga a adquirir los sistemas de riego en la distante Europa y a un costo muy alto, Las Tunas lleva adelante su programa de inversiones para suministrar agua a las plantaciones.

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Día Mundial de la Alimentación

raul_estrada_zamoraRaúl Estrada Zamora
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Me apropié de ese fragmento del título de una emblemática canción del renombrado músico y compositor
Miguel Matamoros, porque en el mundo actual, frente a la escasez de alimentos y sus altísimos precios,  la única solución para los países pobres es la independencia alimentaria. El que siembra su maíz… cosecha soberanía.

Y por ese camino avanzamos los cubanos, a pesar del
bloqueo de Estados Unidos y la crisis económica global, como acaba de reconocerlo Marcio Porto, representante en Cuba del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El alto oficial de la Organización de Naciones Unidas afirmó que en tal sentido nuestro país cuenta con grandes fortalezas, entre ellas la voluntad política del gobierno, los conocimientos y la cultura de la gente, y su decisión de salir adelante.

Esas y otras apreciaciones del representante de la FAO en Cuba están plenamente confirmadas en Las Tunas, provincia cuya capital es esta ciudad de igual nombre, situada a 690 kilómetros al este de La Habana.

Tal afirmación no niega errores y tendencias negativas que en este oriental territorio afectan la producción y  distribución de alimentos, y provocan el despilfarro de recursos materiales, financieros y humanos.

Frente al cambio climático, la sequía, la degradación de los suelos y casi medio siglo de inflexible centralización de la explotación agropecuaria, hoy la provincia marcha hacia prácticas más descentralizadas, o lo que se conoce en el mundo como Agricultura  Familiar.

En ese sentido desempeñan un papel preponderante la adopción de la finca como organización básica productiva, la entrega gratuita a la población de tierras ociosas en usufructo, al amparo del Decreto Ley 259, de septiembre de 2008, y el desarrollo de la agricultura suburbana, programa que el municipio capital de Las Tunas lidera en el país.

La conjunción de esos y otros factores está dando lugar a la emigración de la ciudad hacia el campo, una experiencia que Naciones Unidas sigue muy de cerca, porque sería la solución a uno de los más graves problemas con que actualmente tropieza la producción de alimentos en los países pobres.

Quien haya recorrido los campos tuneros hace apenas tres años, y hoy retorne a los mismos lugares, comprobará que en muchos sitios las impenetrables malezas han dado paso a campos donde reverdecen los cultivos varios, el arroz, los frijoles, el maíz, las hortalizas y las frutas, muchas veces sabiamente intercalados.

Es frecuente ver también nuevos potreros, donde las vacas, las ovejas o los chivos (cabras) pastan a la sombra de jóvenes arboledas. Sin embargo, no todo es tan espléndido, ni mucho menos, pues en contraste con esa hermosa realidad, todavía el marabú mantiene su hiriente presencia por doquiera.

Aún así, es evidente que en todas partes hay una voluntad en plena acción, que se constata también, por ejemplo, en el funcionamiento de nuevos sistemas de riego, la ceba de animales vacunos, la crianza de aves y conejos, y la instalación de minindustrias conserveras.

Aquí y allá, de campesino a campesino, de investigador a productor, y viceversa, van trasmitiéndose las experiencias en la lombricultura, la fabricación de compost y abonos verdes, la elección de nuevas variedades y el control biológico de plagas.

¿Que aún los resultados no satisfacen las expectativas, porque parte de la producción se desvía antes de llegar al consumidor y los precios continúan altos? Es verdad.

¿Que la falta de previsión y exigencia provoca cuantiosas pérdidas de arroz, frijoles y otros productos básicos en los campos, y el derroche de los caros insumos empleados en su producción? Igualmente cierto. Y son chapucerías y negligencias que no debieran tolerarse.

Pero que Las Tunas y Cuba llegan este domingo al Día Mundial de la Alimentación con ideas muy claras acerca de qué hacer para alcanzar la autosuficiencia alimentaria, y ya han adelantado un paso en ese largo y difícil camino, también es una irrefutable verdad.

Hoy es un axioma, demostrado por la propia vida, que el que siembra su maíz, quien aprende a valerse por sí mismo, cosecha independencia.

 

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