
Yusneida, con su equipo, durante su trabajo cotidiano en las sabanas de Monte CabaniguánYenima Díaz Velázquez
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Jobabo.- Entre las palmas, bajo los fuertes rayos del sol o con nubes negras sobre el cielo, Yusneida Alarcón Jorge olvida las preocupaciones cotidianas y centra todo su esfuerzo en la protección de las aves amenazadas y del bosque, un proyecto que dirige en el Refugio de Fauna Monte Cabaniguán- Ojo de Agua.
Sin que le pregunte, esta muchacha asegura que su gran pasión son esos animales. Los ve recién nacidos, luego emplumando y más tarde como adultos, lo que le permite ampliar sus conocimientos de las especies que habitan en el lugar.
“El proyecto favorece el estudio específico de las especies que anidan en cavidades. Están los carpinteros verde, churroso y jabao, el catey, cernícalo y los sijúes platanero y cotunto. De ellas, cinco son endémicas y dos están amenazadas de extinción: el carpintero churroso y el catey”.
Sistemáticamente, Yusneida y sus trabajadores registran palmo a palmo las localidades de Caguaras, Tunitas, Puentecitos, Mayedo, Hojas de maíz, Arroyones, Puente de hierro, Playitas y la comunidad de Zabalo.
“Ejecutamos itinerarios de registro de forma aleatoria en diferentes localidades de bosques y sabanas con palmas. Realizamos conteos para conocer la cantidad de ejemplares que hay; además, hacemos censos de palmas o sustratos que sirven para la anidación de esas especies. Las marcamos con chapillas y les damos un número con las letras de alfabeto, ejemplo, para la A le damos cien números; igual la B, C y demás”.
En sus recorridos, el equipo ubica los lugares exactos donde están las palmas y anota la cantidad de cavidades que tienen, el año en que se murieron, qué especie construyó el nido y cuál la ocupa, entre otros datos interesantes que muestran los hábitos de vida de esas aves.
“Para nosotros no basta con esos estudios. Ya hemos realizado dos Festivales del Carpintero Churroso, por la importancia que reviste la protección de esa especie. Queremos que los habitantes de las cercanías conozcan su valor, que vean su presencia como un privilegio y que nos ayuden para que no se extinga”.
Otra acción, junto a los especialistas de educación ambiental, es la creación de viveros comunitarios, a los que se suministran las semillas de palma.
“Nosotros les explicamos la importancia de la planta porque se demoran mucho tiempo en crecer. Y después de su muerte es que la ocupan esas especies de aves. Si las personas no tienen conciencia de su valía, tal vez mañana no habrá tantas palmas”.
Enamorada de su profesión, y dispuesta a llevarla adelante, a pesar del sol, la lluvia o la lejanía, Yusneida siente orgullo por su esfuerzo para preservar a las aves del Refugio de Fauna Monte Cabaniguán- Ojo de Agua.
“Es algo maravilloso ver estas especies, saber cómo viven, cómo se comunican, cómo se reproducen… Yo me siento orgullosa de saberlas vivas, para que en el futuro nuestros nietos nos agradezcan por haberles salvado el catey y el carpintero churroso”.


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