Portada Gente “No pierdo la fe de seguir luchando por la vida”
“No pierdo la fe de seguir luchando por la vida” PDF
Sábado, 03 de Diciembre de 2011 07:30
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Salvador Rodríguez Rodríguez no se da por vencido.Salvador Rodríguez Rodríguez no se da por vencido.darletis_leyva_gonzalezDarletis Leyva González
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Las Tunas.- En la flor de la juventud Salvador Rodríguez Rodríguez saluda a la vida y le demuestra todos los días que él no le teme a ninguna barrera, porque considera que lo importante es enfrentarla con valentía.

“Realmente mi historia, mi discapacidad fue un poco triste. La vida me ha enseñado muchas cosas por lo cual hoy estoy aquí. Yo pesé una libra, nací de seis meses, me arrastré hasta los ocho años. A partir de los nueve años empecé a dar pasos. Me fueron operando desde que tenía dos años y con la rehabilitación y el esfuerzo de mi familia fui mejorando.

“Me trasladé a La Habana cuando tenía 11 años, en segundo grado, y pude estudiar hasta el noveno. Hoy estoy buscando la posibilidad de seguir estudiando, seguir superándome en la vida.

“Estoy en un deporte, levantamiento de pesas, y estoy en la música también, hago además teatro, hago varias cosas a la vez; compongo canciones. No hace mucho se hizo en la provincia Las Tunas el Evento de Aficionados a la Música, de la Asociación de Limitados Físico-Motores, ACLIFIM, donde presenté una canción para discapacitados, que fue hecha por mí y cogí el primer lugar como solista y compositor”.

Salvador sufre una discapacidad por acortamiento de los tendones de las piernas, una limitación física que ha mejorado con los injertos y las operaciones. Aunque su realidad ha sido muy dura no pierde la fe de seguir luchando por la vida porque para él no hay fronteras, "las fronteras la rompe uno mismo".

“Mi familia se interesó porque yo no siguiera de la forma como iba, arrastrándome por el suelo. Primeramente mi mamá, que siempre fue madre y padre a la vez. Se pensaba que nunca iba a ser eterna, que tenía que buscar una posibilidad para que su hijo pudiera avanzar, y ella buscó esa parte. Bueno, falleció hace ocho años de cáncer en el vientre.

“Yo terminé de estudiar en La Habana a los 19 años, fui para Santiago de Cuba porque yo soy de un pueblito intrincado de II Frente en la Sierra Maestra. En mi pueblo había barreras arquitectónicas que me impedían hacer las cosas que yo quería, pero me hice el propósito y vine para Las Tunas en busca de superación para ser alguien en el futuro.

“Aquí creo que las cosas me han ido bien, pienso estudiar una carrera, buscar una familia, que realmente eso es lo más grande de la vida”.

Con solo 22 años Salvador sabe lo que quiere y es una persona muy alegre, a pesar de los sufrimientos acumulados durante su existencia. Confesó que no se fija en su discapacidad porque tiene muchas ganas de vivir.

“No hay frontera que me diga no puedes pasar. Hay que pensar positivo, seguir adelante y cada tropezón que uno da se tiene que levantar y seguir. Te volviste a caer, levántate y sigue, eso es lo mejor. Creo también que nunca está de más aprender algo, lo que se ponga en el camino, cógelo, porque siempre es bueno.

“Me gusta mucho salir con mis amigos, fiestar, admirar mucho a las muchachitas, aunque en esa última parte uno sufre mucho, pero en el amor yo no me desespero, que llegue el momento, todo llega en la vida”.

Salvador conquista la vida, día a día, en busca de los sueños que aprieta a su pecho.

“Uno de mis sueños es caminar sin bastones, andar como los demás, el otro es ser un buen deportista y el otro, porque tengo tres, es ser un buen musicólogo. Y de esas tres cosas tengo esperanza de que alguna me prospere porque hay que sacrificarse por lo que uno quiere, le gusta, y verá el propósito”.

A Salvador Rodríguez Rodríguez la vida le ha negado muchas cosas, sobre todo la posibilidad de conducirse por sus propias piernas; sin embargo, su fortaleza espiritual es tan grande y contagiosa que vence las limitaciones físicas y le permite ir en paso seguro hacia sus sueños.

“Todas aquellas personas, y sobre todo los discapacitados, traten de pensar y de meditar que esto es una cosa que no está por nosotros, que llegó de la vida, pero sigan adelante, miren al frente, porque no hay frontera, ¡crúcenlas!, levanten la cabeza y digan ´yo sí puedo´, que realmente todo se puede en la vida, nada es imposible, mientras haya vida,  pa´lante”.

 

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