
Raciel Labrada Concepción.Leonel José Pérez Peña
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Las Tunas.- Mucha mandarria y pistolete hubo que darle a las rocas de Limones para que de ellas brotara el agua, el agua fresca y cristalina; el agua buena que muchos han bebido desde la primera mitad del siglo XIX cuando los fundadores de la hacienda comenzaron a desbrozar los montes.
Pero ahora son más los que han bebido el agua de Limones. De allá, a unos 15 kilómetros de distancia, vienen a esta ciudad por tuberías desde la hacienda que vio crecer a Raciel Labrada Concepción, uno de los descendientes de la familia fundadora de esta comarca, desactiva por el verdadero espejo de agua que se convirtió los predios que lo vieron nacer el 5 de Diciembre de 1945.
Raciel y la pasión por su pedazo de tierra.Un gran espejo que refleja sus historias sumergidas junto a las raíces de sus troncos: Raciel es uno de esos troncos, empeñado a no renunciar al oficio de sacarle los tesoros a la tierra. Empujado por la fuerza de las aguas, se fue hasta el muro de contención de la presa El Rincón a revivir sus tradiciones ancestrales y aportar el fruto que nace en los suelos de Limones.
Donde mismo alivian las aguas del embalse fundó La Mirtica, una finca de unas cinco hectáreas, con el nombre de su esposa, Mirtha Pérez. Para tener lo que hoy tiene, bastante hacha y machete tuvo que darle al marabú para desalojarlo, y crear el remanso de paz, amor y prosperidad que ha logrado a golpe de pasión.
Allí no se divisa una mala hierba y abundan los cultivos que la tierra pare abonada por su sudor; los animales de corral y las diferentes especies de ganado, son su mayor desvelo, una buena parte de “La Mirtica” se destina al alimento de cada uno de ellos.
Raciel tiene en Mirtha su principal apoyo y cuando cada fruto está listo para la cosecha, la comercialización estatal recibe los de mayor calidad que abultan su billetera y favorece las compras en el mercado, no solo los aperos de labranza, también ropas de marca y agradables perfumes.
No habla mucho, pero con orgullo muestra Raciel lo que ha logrado con la pasión en “La Mirtica” traducida en laboriosidad día a día y de sol a sol.


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